La muerte de Muamar el Gadafi deja paso a una nueva Libia

El Consejo Nacional de Transición (CNT) deberá ahora anunciar el fin de la guerra y el comienzo de una nueva época para el país

Misrata. (Libia) (EFE).

El coronel Muamar el Gadafi ha muerto hoy en Sirte a manos de los rebeldes, tras casi nueve meses de conflicto armado entre el régimen libio y las fuerzas rebeldes, que deberán ahora anunciar el fin de la guerra y el comienzo de una nueva época para el país.

Fue capturado tras la caída del último foco de resistencia en Sirte, la misma ciudad que lo vio nacer, donde los últimos hombres fieles al dictador plantaron batalla durante más de un mes, después de que los milicianos se hubieran hecho a finales de agosto con el control de Trípoli, de donde Gadafi se vio forzado a huir.

Él y su círculo más cercano, entre los que se encontraban sus hijos Mutasim y Saif al Islam, el antiguo ministro de defensa Abu Baker Yunis y el jefe de los servicios de inteligencia, Abdala Sanusi, resistieron calle a calle en un espacio cada vez más reducido hasta que los rebeldes lograron doblegar su desesperada resistencia.

Aunque los relatos difieren, parece que Gadafi se encontraba con un grupo de guardas escondido en un zulo, donde fue encontrado y detenido con vida.

Así lo demuestran unas imágenes difundidas por el canal catarí Al Yazira en las que, quien fue el intocable líder del país durante 42 años, observa desorientado y con el rostro y parte del pecho ensangrentados como un grupo de rebeldes lo zarandea, lo empujan y lo suben a la parte delantera de un coche.

Dichas imágenes fueron tomadas supuestamente en Sirte, antes de que el coronel fuera trasladado a Misrata, una de las ciudades que más sufrió los ataques de las brigadas del difunto dictador y de sus hijos.

Las siguientes secuencias aparecidas de Gadafi, son las de su cadáver, dentro de una ambulancia y con lo que parece un impacto de bala en la sien, una señal que no es apreciable en las imágenes en las que aparece vivo.

Ante las dudas que sugieren estas imágenes, el Consejo Nacional de Transición (CNT) no se ha querido pronunciar y el primer ministro, Mahmud Yibril, se ha limitado a decir en una conferencia de prensa que los médicos forenses están analizando el cadáver para determinar la naturaleza de su muerte.

Junto a Gadafi, ha sido detenido su hijo Mutasim, que según el canal Al Arabiya, también está muerto, al igual que Saif al Islam, quien estaba llamado a heredar las riendas del poder y que antes de la caída de Trípoli se convirtió en la cara mediática del régimen. No obstante, las muertes de sus dos hijos no han sido confirmadas oficialmente.

Cayó Sirte, la última pieza del dominó, después de que tan sólo hace unos días los rebeldes tomaran Bani Walid, a 150 kilómetros al sureste de Trípoli, y antes el oasis de Sebha en el extremo sur del país. Y con Sirte ha sido aniquilada la cúpula del antiguo régimen.

No obstante, como aseguró en un discurso el responsable de Defensa del Consejo Nacional de Transición, Yalal al Dagili, el fin del coronel Muamar el Gadafi "era un objetivo menor" comparado con la reconstrucción de Libia.

"Se cumple así uno de los objetivos de la revolución, uno de los pequeños, porque el objetivo final es la reconstrucción de la patria sobre los cimientos de la ley, la Constitución, la justicia, la libertad y el pluripartidismo", afirmó Al Dagili en un discurso retransmitido por al Yazira.

El nuevo escenario

El siguiente paso del CNT hacia esta reconstrucción es anunciar oficialmente la liberación total del territorio libio, momento en que la sede de la máxima autoridad rebelde se trasladará desde Bengasi, epicentro de las revueltas, hasta Trípoli, que recuperará la capitalidad del país.

Tras el anuncio, que correrá a cargo del presidente del CNT, Mustafa Abdulyalil, el Consejo Nacional tendrá que constituir en un mes un gobierno transitorio que dirigirá el país y preparará unas elecciones democráticas. Una formación se ha ido dilatando desde el pasado agosto debido a las diferencias en el seno de la máxima autoridad rebelde.

A pesar de que el anuncio oficial aún no ha tenido lugar, los libios comenzaron ha celebrar en todo el país la liberación de Libia y, sobre todo, la muerte de Gadafi, al que durante los casi nueve meses de conflicto describieron en canciones, pinturas y dibujos como un dictador abyecto, ansioso de sangre.

Hoy cantan, bailan y recuerdan a Dios y a aquellos que murieron en esta sublevación que estalló al calor de los levantamientos de Túnez y de Egipto, pero que se encontró con el puño de acero de un dictador que ya anunció en sus discursos que moriría en Libia.

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