Las marcas de lujo se pelean por un local en paseo de Gràcia

El incremento de turistas que visitan Barcelona convierte esta arteria comercial en objetivo prioritario de las grandes firmas

Silvia Angulo

Es un goteo continuo. La incorporación de nuevas firmas que abren tienda en el paseo de Gràcia se mantiene, a pesar de la crisis. Antes del verano irrumpieron los zapatos de Manolo Blahnik y el pasado septiembre llegaron los elegantes diseños de Armani y Miu Miu, que por fin han encontrado su sitio en esta disputada arteria comercial. Pero el desembarco de marcas no acaba aquí. Le seguirán en la primavera, a más tardar en verano, Prada –que ha tardado tres años en encontrar un local–, la tienda de complementos de Guess, Apple y Bottega Veneta, participada por Gucci. Una intensa actividad comercial que está estrechamente ligada al aumento de turistas que visitan la capital catalana.

Lo cierto, es que en el último año el paseo de Gràcia parece vivir ajeno a recesiones económicas y crisis. Para Dolors Jiménez, directora de Retail de la consultora Richard Ellis, en Barcelona las marcas de lujo se encuentran en pleno proceso de expansión, ya que los turistas son los principales compradores de lujo en la ciudad. De ahí el interés de las marcas en posicionarse aquí y dejar de lado otros ejes que antes habían sido vitales, como la avenida Pau Casals. Según Jiménez, este fenómeno no se produce en Madrid, donde la clientela es nacional y está sufriendo restricciones de bolsillo y esto lo están notando las principales marcas de lujo.

El éxito del paseo está provocando que ciertas cadenas esperen hasta tres años para encontrar el local ideal. En esta situación se ha visto inmersa la firma de ropa Prada; Valentino, a la que también le costó desembarcar, o National Geographic que aún sigue buscando. De hecho, en la actualidad sólo hay disponibles dos locales comerciales de menos de 200 m2 en toda la avenida y, según información de Richard Ellis, en la próxima semana uno de ellos pasará a estar ocupado. En estos momentos, existen 163 locales en el paseo, de los cuales el 65% son de operadores nacionales y el 35% corresponde a negocios internacionales. Además, según remarca este estudio de Richard Ellis, paseo de Gràcia es mucho más que marcas de lujo: estas sólo representan el 20% de las tiendas de la avenida.

La llegada de grandes marcas está provocando a su vez, un pequeño repunte en las rentas de alquiler. En estos momentos, por un local de entre 100 y 200 metros cuadrados se pueden pagar 180 euros al mes por metro cuadrado. No obstante, existen otros criterios que pueden encarecer el precio final como puede ser el número de escaparates o su situación en el paseo.

El presidente de Amics del Passeig de Gràcia, Luis Sans, explica que a parte de las nuevas aperturas existe un importante número de tiendas que han remodelado su interior y lo han ampliado. Es el caso de Chanel, Loewe, Furest y Santa Eulalia, que han llevado a cabo una profunda transformación. Para Sans las características del paseo –la anchura de sus aceras– y la presencia de edificios culturales –la casa Batlló o la Pedrera– son determinantes en el éxito de esta arteria comercial. De ahí, su interés y, así se lo ha hecho saber al equipo de gobierno del alcalde Xavier Trias, de remodelar paseo de Gràcia. "No se trata de una intervención drástica, sino de renovar el pavimento y mejorar la situación de algunas farolas, entre otras cuestiones", explica Sans, al tiempo que recuerda que se trata de una antigua aspiración de comerciantes y hoteleros de la avenida. Con todo, se muestra satisfecho por la reducción de los vendedores del top manta, que evita que esta arteria sea "un zoco", y también de las actuaciones encaminadas a la lucha contra los carteristas.

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