Debate sobre la imagen del gobernador Christie, posible candidato republicano

Periodistas del frente progre descalifican al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, por su peso

Francesc Peirón

En el desconcierto republicano por saber quién será su candidato presidencial en el 2012, un nombre emerge como la última gran esperanza. Que es grande resulta innegable a simple vista.

El nombre de Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey, adquiere mayores dimensiones, tan rotundas como las del físico del protagonista, aún en proceso de deshojar la margarita. Pese a que sigue estudiando qué camino seguir, su figura centra los debates.

Obama rompió en el 2008 uno de los estigmas de Estados Unidos. El senador por Illinois se convirtió en el primer negro que llegaba a la cúspide de un país con un largo historial esclavista.

La irrupción de Christie plantea otro desafío: ¿puede un obeso ser presidente? Pesa 151 kilos. La cuestión flota en los medios. Sorprende que una sociedad políticamente correcta con sus minorías resulte despiadada en ocasiones con un problema que afecta a más del 35% de la población.

Periodistas progres –Bill O'Reilly o Rachel Maddow–, han dejado caer comentarios demoledores. El bromista David Letterman se ha cebado en su talk show. "Los republicanos quieren a ese tipo rechoncho... Toneladas de diversión. Quiero a Christie, podré decir, '¡eh, gordo!'. Debe de estar en 400 libras (181 kilos), mirádlo, id a Google Earth".

Christie carecía de experiencia alguna, pero hace dos años se impuso al demócrata John Corzine en las elecciones para gobernador de Nueva Jersey. "En caso de que no lo hayan observado, estoy ligeramente pasado de peso", bromeó entonces.

Su corto ejercicio en el cargo ha impulsado su aureola entre los conservadores. Es uno de los principales defensores de la necesidad de hacer que Washington tenga menos presencia en la vida ciudadana y se ha erigido en un cruzado en la lucha por reducir las pensiones de los funcionarios.

"La razón real del clamor por Christie va mucho más allá de las limitaciones de los otros candidatos", escribió ayer Michael Goodwin en el The New York Post. "En menos de dos años ha demostrado un tino para gobernar que parece crucial en este momento".

La conferencia que Christie pronunció la semana pasada en la biblioteca Ronald Reagan de California disparó las expectativas. También prendió la discusión sobre su circunferencia. El columnista Michael Kinsley dictó sentencia: "Christie no puede ser presidente, simplemente está demasiado gordo".

Frank Bruni replicó ayer en The New York Times. Sostuvo en su artículo que el físico de Christie presenta inconvenientes para la espeleología o para ir en el asiento del medio de un avión o un autobús. "¿Para la presidencia? Eso es ridículo. Rebájalo por su estilo agresivo, recházalo por su limitada experiencia, pero no lo desprecies por su físico".

Que un peso pesadísimo residiera en la Casa Blanca no sería una novedad. A principios del pasado siglo Willima Howard Taft llevó su 150 kilos de humanidad. Aquellos eran tiempos, sin embargo, sin televisión y sin la obsesión por la imagen.

Leer más noticias de LaVanguardia.com

Más sobre

Regístrate para comentar