Temperaturas perjudiciales

El abuso del aire acondicionado debilita el sistema inmunológico

Los usuarios del transporte público llegan a soportar variaciones de temperatura de hasta 10ºC

Por Raquel Quelart y Alba Rodríguez

Si bien es cierto que una ola de calor puede provocar un exceso de mortalidad en la población, el abuso del aire acondicionado en sitios como el transportes públicos, oficinas o locales comerciales puede derivar en problemas de salud. En verano es frecuente pasear por la calle con un calor sofocante y de repente entrar en un local demasiado refrigerado y tener sensación de frío. Estos contrastes bruscos de temperatura no son buenos para la salud porque, además de ser los causantes de muchos resfriados en esta época del año, pueden agravar cualquier patología respiratoria. “El cuerpo humano es capaz de adaptarse a estos cambios siempre y cuando se haga de una manera progresiva, no brusca”, comenta el responsable de Urgencias en funciones del Hospital Clínic de Barcelona, Santiago Nogué.

Pasar de golpe de un sitio caluroso a otro frío, y al revés, puede producir malestar generalizado y escalofríos, un síntoma de que el funcionamiento del sistema inmunitario se debilita, “lo que favorece que la gente se constipe más a menudo”, explica Nogué, que matiza que esto “no es un problema de salud grave”, pero sí “un motivo frecuente de visita médica”. Por eso se recomienda que en oficinas, puestos de trabajo y vivienda la temperatura del aire acondicionado sea la adecuada para que el organismo trabaje de una manera compensada. “La temperatura ideal oscila entre 28 y 30ºC”, a pesar de que el cuerpo humano tolera bien el calor hasta un máximo de 36ºC. En este sentido, hay que tener en cuenta que a más frío, el organismo más calorías consume, mientras que en verano se gastan menos.

Sin embargo, los expertos en climatización sitúan la temperatura para el confort humano entre los 24ºC y 25ºC y una humedad relativa de entre el 50% y el 60%. No obstante, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicó en septiembre del 2009 un Real Decreto por tal de regular la limitación a 26ºC de la temperatura en el interior de los edificios y locales climatizados destinados a usos administrativos, comerciales, culturales, de ocio y en estaciones de transporte. La medida pretende incidir más en el ahorro energético que en los beneficios para la salud que supone evitar temperaturas excesivamente bajas. Así, por ejemplo, un aire acondicionado que esté programado a 21ºC, si se regula a 26ºC, reduce el consumo de 1.000 kWh a 600 kWh en tres meses, aproximadamente. Trasladado a la factura eléctrica, esto supondría alrededor de 30 euros de ahorro. Mientras que la máxima de invierno se sitúa en 21ºC, y una humedad relativa comprendida entre un 30% y un 70%.

Los usuarios del transporte público, los más perjudicados
Uno de los sitios donde la oscilación de grados celsius es más fuerte, y a menudo también suscita algunas críticas, son los transportes públicos, por donde cada día se mueven millones de personas. Pese a que en el interior de trenes, tranvías, autobuses y metro de Barcelona la temperatura se ajusta bastante a lo que marca la normativa, muchos usuarios reconocen que el bochorno que se siente en buena parte de los andenes de algunas estaciones de metro y tren puede llegar a ser a veces “insufrible”. La Vanguardia.com constató que, entre los días 22 y 23 de agosto, cuando los termómetros en la calle rondaban los 30ºC, en el interior de algunos trenes de cercanías, metros, autobuses y tranvías la temperatura podía llegar a situarse por debajo de los 25ºC , en contraste con la de los andenes, que pueden superar los 32ºC. En muchos casos esta diferencia se explica porque, por un lado, faltan sistemas de refrigeración en un gran número de estaciones, y por la dificultad de aclimatar un espacio donde frecuentemente se abren y se cierran puertas, por lo que los aires acondicionados suelen estar programados con una temperatura un poco inferior a los 26ºC.

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