Los empresarios priman más la experiencia a la hora de contratar

Los expertos en recursos humanos aconsejan aceptar el trabajo que se encuentre aunque no se ajuste exactamente a la formación recibida

Por Celeste López y Alicia Rodríguez de Paz

Busca trabajo y acepta lo que encuentres (siempre dentro de unos límites, por supuesto), aunque para ello debas abandonar tu hogar y el puesto que te ofrecen no se ajuste exactamente a tu formación. Ese es el principal consejo que dan expertos en recursos humanos, quienes aseguran que lo que más valoran los empresarios en este momento de dificultades económicas a la hora de contratar es la experiencia. Así al menos lo revela una encuesta realizada por Hays, compañía dedicada a la selección de profesionales cualificados, a 1.300 empresas que desarrollan su actividad en España y de cuyas respuestas se desprende la importancia que el conocimiento de idiomas y el dominio de las nuevas tecnologías tienen a la hora de optar por un puesto de trabajo.



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Según Christopher Dottie, director general de Hays en España, “las empresas buscan trabajadores con experiencia, porque tal y como están las cosas en estos momentos, quieren que la persona que contrata comience a ser productiva desde el primer día. No están dispuestos a esperar seis meses: quieren rentabilizar la inversión desde ya”, señala.

Experiencia que sí pueden acreditar los trabajadores de cierta edad, pero no los jóvenes, precisamente el sector de la población más afectado por el paro. Según los datos de la EPA correspondientes al primer trimestre del 2011, la tasa de desempleo para los menores de 25 años supera el 45%, reduciéndose a 34% antes de cumplir los 30. Unas cifras que superan con creces las de cualquier país europeo y que dibujan un panorama desolador.

¿Qué pueden hacer los jóvenes? Para Dottie, es preciso que los jóvenes “den un paso adelante” y “sean valientes”. “Tienen que romper cualquier barrera porque las circunstancias han cambiado”. En este sentido propone que si no encuentran trabajo en su ciudad, busquen en otras partes de España. “y si no, que tengan el valor de marcharse fuera y buscar”.

El estudio de Hays, que también incluye una guía salarial y una radiografía sobre la demanda de profesionales en los distintos sectores productivos, revela en líneas generales que “hay trabajo, pero poco en Europa. La mayoría de oportunidades está en Latinoamérica, Emiratos Árabes, norte de África y Asia, sobre todo en India”.

Como desde hace tiempo llevan apuntando estudiosos de la realidad social, como el catedrático de Sociología José Félix Tezanos, el sistema productivo en los últimos años ha sufrido cambios que, en pocas palabras, se traducen en el fin de un trabajo en una empresa de por vida. “Los jóvenes saben que a lo largo de su trayectoria laboral tendrán unas u otras ocupaciones, en diferentes empresas y lugares, con atribuciones y competencias diferentes y cambiantes”, señala Tezanos.

En la misma línea, se manifiesta Josep Espluga, sociólogo y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona: “Ya no hay un trabajo para toda la vida, y así lo han asumido todas las instituciones y actores sociales, salvo quizás los sindicatos. Desde el año 2000, la Unión Europea comenzó a considerar clave el concepto de empleabilidad, por el que los trabajadores han de tener recursos y habilidades para pasar de un puesto a otro, de una empresa a otra”.

Estos cambios, alerta Espluga, producen desajustes. “El modelo no tiene por qué ser negativo, pero en la práctica en países como España, con una economía basada durante años en la construcción y el turismo se ha demostrado que esta promovida rotación genera con frecuencia precariedad, sueldos bajos, horarios muy duros y, por tanto, una mayor injusticia social”.

La solución parece estar en dejar el hogar familiar y buscar un trabajo en el extranjero, algo que, según Eurostat, desea el 53% de los jóvenes europeos, aunque la falta de medios disuade a muchos. El estudio pone de relieve el enorme desfase entre el deseo de trabajar en el extranjero y la movilidad real de la mano de obra: actualmente, menos del 3% de la población activa europea reside fuera de su país de origen. La juventud española, la más afectada por el desempleo, lo tiene claro: el 68% quiere marcharse al extranjero, bien por un tiempo determinado (36%) o sin perspectivas de regreso (32%).

Para los que no tienen la opción de salir, empiezan a ser conscientes del futuro, al menos, a corto plazo: temporalidad, salarios bajos, horarios sin límites y escasas expectativas de promoción, como señala en un estudio Comisiones Obreras. “Pero, a veces, será preciso que los jóvenes acepten esto con el fin último de adquirir una experiencia que, en un futuro no muy lejano, les servirá para poder ascender en el mercado laboral”, indica Dottie.

El problema, apuntan los sociólogos, es que las expectativas vitales de los jóvenes (emanciparse, tener hijos...) se retrasarán en un país donde el paso a la edad adulta ya es de por sí tardía.

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