En busca del tiempo digital perdido

El escritor francés Marcel Proust inspira otra red social para compartir historias con los amigos y la familia

Por Anna Solana

Pasó con los portales. Era la época de Terra, AOL, Lycos o incluso Yahoo! Ahora pasa con las redes sociales. Cuando parece que existen demasiadas opciones generalistas, con todo tipo de servicios, y los usuarios empiezan a mostrar signos de agotamiento, aparecen especializaciones temáticas dirigidas a nichos de mercado más pequeños. Si no consiguen fidelizar a la audiencia, son reabsorbidas por las opciones generalistas más fuertes o simplemente desaparecen.


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En el 2007, se crearon redes sociales para fomentar el ligoteo entre viajeros de tren, como Train d'Union; redes sociales para golfistas, como Golfbuzz; o redes sociales para artistas, como Hitmuse. Ninguna de las mencionadas continua viva.

Aún así, el grupo IAC/InterActiveCorp, que dice estar entre las cinco grandes compañías de internet del mundo, quiere apostar por la especialización y los recuerdos. Acaba de lanzar una red social que quiere ser más íntima y personal que Facebook o Google+, para compartir historias con los amigos y la familia. Se llama Proust, en memoria del escritor francés (1871-1922), cuya heptalogía, En busca del tiempo perdido, se considera una de las obras más destacadas de la literatura del siglo XX.

"En la web social compartimos contenido trivial, pero por qué no ir más allá, especialmente con la gente más cercana", se preguntaba hace unos días el responsable de la criatura, Tom Cortese, que prevé ganar dinero permitiendo a los usuarios imprimir un libro con sus historias.

Tal vez por eso, Proust, que empezó a crearse en febrero y tiene seis trabajadores, divide las experiencias en capítulos. El sitio presenta a los usuarios preguntas basadas en el conocido Cuestionario de Proust, un test de personalidad que el escritor francés se prestó a responder en 1892 y que se ha utilizado para que diferentes personajes se autodefinan. Un ejercicio veraniego.

Con Proust, los internautas pueden escoger qué respuestas hacer públicas y luego ver sus historias representadas en un mapa o una línea de tiempo. También pueden importar sus fotos de Facebook y subir vídeos a Vimeo, pero a diferencia de otros sitios sobre 'memorias e historias', como Memolane, que trata de reconstruir la historia digital de cada uno mediante posts, fotos, vídeos, tuits y actualizaciones de estado, Proust busca fomentar la creación de entradas.

Formspring, que también tiene sede en San Francisco, propone algo parecido desde el 2009. En su web, dice contar con más de 24 millones de cuentas y más de 3,5 millones de visitantes que dejan cada día en el sitio 10 millones de respuestas. Habrá que ver cómo le va a Proust, la red social. El escritor decía que "a veces, estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas".

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