Una impugnación de Alemania recorta el 75 por ciento de los fondos europeos para la compra de alimentos a familias sin recursos

La Cruz Roja advierte que la reducción llega en el peor momento | Las oenegés optan por comprar alimentos de su propio presupuesto

Por Jaume V. Aroca, Barcelona y Beatriz Navarro, Bruselas

¿Motivos para la indignación? Este sí: los fondos que Europa destinaba a la compra de alimentos para distribuir a familias sin recursos sufrirán una severa reducción el próximo año como consecuencia de una sentencia de un tribunal europeo que da la razón al Estado alemán, apoyado en su litigio por el Gobierno sueco, que impugnó la utilización de estos fondos.

 

Voluntarios de Banc dels AlimentsVER GALERÍA



De arriba abajo, esto significará que Europa dejará de destinar los casi 500 millones de euros con que dotaba anualmente este fondo. La drástica reducción de un 75% de estos recursos en el año 2012 repercutirá en las existencias disponibles en los bancos de alimentos, que, a su vez, reducirán sus aportaciones a las organizaciones de base que reparten los alimentos básicos entre las familias.

Se estima que en Catalunya unas 243.000 personas se han beneficiado de estos recursos a lo largo del año 2010. En Europa, 13 millones de personas acuden a buscar este tipo de ayuda.

Càritas es una de las principales organizaciones que distribuye al detall en Catalunya lo que Europa reparte al por mayor. Joan Baltà es el coordinador del programa de alimentos del área de Barcelona. Para él, la crisis alimentaria que anuncia los recortes de los fondos europeos empezó hace ya tiempo, cuando la demanda de estos recursos empezó a crecer.

"En el año 2008 recibimos 72 toneladas de alimentos, en el 2010 nos quedamos con 31 toneladas, este año únicamente gestionaremos y repartiremos 12 toneladas entre los centros a los que ayudamos", explica Baltà. "Si ahora recortan estos fondos, será un problema gravísimo", advierte.


La reducción de los recursos procedentes de la Unión Europea que describe el coordinador de Càritas es la consecuencia más clara del incremento exponencial de la demanda de ayudas que han soportado estos años las organizaciones que distribuyen estos alimentos. Antoni Sansalvadó, presidente del Banc dels Aliments de Barcelona, constata que en un año y medio han doblado el número de personas acreditadas por los servicios sociales que son beneficiarias de estas ayudas. En total, el Banc ha distribuido alimentos a 103.000 catalanes. En Catalunya la cifra supera los 200.000 si a los beneficiarios del Banc se suman las ayudas que distribuye la Cruz Roja.

"El perfil de estas personas es diverso: desde gente que necesita comida porque no puede comprarla hasta gente que necesita ahorrar cada mes 200 o 300 euros para pagar el alquiler o mantener la hipoteca. Sin esa ayuda, estarían en la calle." Indirectamente, estos alimentos sirven para que los bancos no acaben incrementando su lista de viviendas vacías por vender.
Sansalvadó advierte que el problema se agrava en las actuales circunstancias porque el precio de los alimentos ha aumentado. "Es cierto que los precios se mantienen estables gracias a la bajada del petróleo, pero eso enmascara el aumento de los alimentos básicos". En suma, son dos trenes que circulan por la misma vía y en dirección opuesta: las ayudas públicas para comprar alimentos se reducen y, en el mercado, los alimentos en España aumentan de precio.

Aún sin la reducción de los recursos europeos prevista para el próximo año, todas las organizaciones humanitarias como la propia Cruz Roja o Càritas han optado por comprar alimentos con sus propios recursos para cubrir la demanda que no suplen ni las donaciones ni las aportaciones públicas.
"Si se cumplen las previsiones de la UE, será un drama", advierte el coordinador de Cruz Roja en Catalunya, Enric Morist, quien explica: "Estamos hablando de ayuda humanitaria. Esa es una idea que la opinión pública debe entender. Hablamos de botellas de leche, de alimentos básicos para una alimentación básica". "Si en algún momento era necesaria esa ayuda –advierte Morist– era ahora. Por esa razón este recorte tiene ahora menos sentido que nunca".

José Antonio Busto es el presidente de la Federación de Bancos de Alimentos de España. Coincide en el diagnóstico de las organizaciones catalanas pero añade un matiz: "En el fondo, el problema es que Europa no tiene una política social. Es decir, Alemania tiene razón cuando plantea que se ha desvirtuado el sentido del fondo agrario convirtiéndolo en un programa social cuando no lo era". Sin embargo, Busto considera que, precisamente, el desmantelamiento de este recurso puede ser un aliciente para que la Unión decida dar un paso adelante. En este sentido, subraya que el Gobierno español y el Ministerio de Agricultura trabajan a favor de esta iniciativa, que permitiría superar un cierto contrasentido: "Estos recursos dependen de los excedentes agrarios, pero cuando los precios suben no hay excedente, mientras que la población necesitada sufre el aumento de precios. Es absurdo, y lo que ha ocurrido nos obliga a superar el contrasentido".

Sin embargo, quienes conocen las interioridades de la lógica política europea advierten que Alemania no está precisamente por la labor de construir una Europa social compartida.

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