Andrés Calamaro, en entrevista: ‘Supongo que las mujeres inteligentes eligen hombres inteligentes’

A más de tres décadas de haber iniciado su carrera solista, Andrés Calamaro parece haber encontrado un punto de equilibrio. Tanto por la regularidad con que viene publicando discos desde 2014 como por la mayor frecuencia con la que se presenta en vivo, el cantautor argentino, 55, transmite públicamente una paz que parecía remota en su época de públicos excesos en torno al cambio de siglo, incluso a comienzos de esta década, cuando su vida privada parecía opacar su trabajo musical. Pero incluso su reciente ruptura con la modelo y actriz Micaela Breque tras 7 años de relación transcurrió sin acaparar demasiados titulares, mientras el músico anunciaba nuevas fechas de conciertos en Estados Unidos. Su gira Licencia para Cantar, conciertos en formato acústico que acompañan a su sobrio y brillante LP Romaphonic Sessions de 2016, lo traerá a San Francisco, Los Angeles, Nueva York y Miami entre el 12 y el 19 de mayo, antes de seguir curso por Sudamérica en junio y julio. Andrés contestó las preguntas de HOLA! USA a través de correo electrónico.

calamaro-2017-2-600x450VER GALERÍA

La última vez que estuviste de gira por Estados Unidos era 2011 y había pasado casi una década desde tus últimos conciertos en el país. ¿En qué crees que has cambiado desde entonces, como músico y como persona?

Soy adicto a sistemas de audio sofisticados para escuchar discos, pasé un año entero escuchando exclusivamente hard bop (jazz) grabado hace 60 años… Tomé muchas fotografías, publiqué un libro y varios discos. Como músico estoy en el rol de cantante sin instrumentos desde el año pasado, pero tampoco lo considero un verdadero cambio; es una propuesta instrumental distinta y un repertorio que me propone cantarlo sin ejecutar instrumento alguno. Ya no me despacho con grabaciones domésticas interminables; escucho más discos… Tuve mis altibajos, pero no me di cuenta si cambié como persona o como músico.

Tus apariciones en Estados Unidos —tanto porque tienes una fanaticada fiel como porque son escasas— generan expectación, especialmente porque mucha gente quiere verte cantar los hits tal como los conocen. ¿Cómo enfrentas a audiencias que tienen esas expectativas, cuando lo que vienes a mostrar es un espectáculo distinto, como el de Licencia para Cantar?

Interpretar es así. Cierto que nunca canto dos veces una canción de idéntica manera. No sé cantar las canciones como fueron grabadas en los discos. No colaboro demasiado con el coro colectivo o la idea radiofónica de una canción siempre idéntica. Me gusta improvisar y lo dicho: interpretar. No me parece importante cantar la canción tal y como fue grabada.

A propósito de tu gira Licencia para Cantar, y del disco Romaphonic Sessions, ¿sientes a veces que tu lado de cantante a veces es opacado por el éxito de tus canciones?

No me considero un escritor de canciones ni un cantante. Son cosas que sencillamente “terminé haciendo”. Mis expectativas eran sobrevivir en la música tocando algún instrumento, posiblemente teclados o batería. Empecé a escribir canciones jugando y nunca desarrollé un método ni una verdadera disciplina. Como cantante, intento aprender de mis errores y —algo— de los grandes cantantes.

Aunque siempre has sido un músico prolífico, en los últimos tres años pareces haber cogido un ritmo más sostenido de grabaciones (hace poco dijiste que ya estabas preparando otro disco de estudio) y de giras cortas pero frecuentes. ¿Lo atribuyes a algo? ¿Has encontrado un equilibrio que te lo permite o lo propicia?

Editamos mucho entre reediciones, ediciones especiales y discos en directo … Este año tenemos programado un EP para el Record Store Day, la edición en vinilo de Volumen 11 y un disco en estudio. El año pasado publicamos Romaphonic Sessions, Volumen 11 y unas cuantas reediciones en vinilo. Mi equilibrio solo me permite hacer giras cortas; no me gustan demasiado los viajes largos ni las esperas en los aeropuertos. Sigo siendo prolífico en tanto mi obra es abundante en grabaciones y canciones, pero no escribo con excesiva frecuencia desde hace tres o cuatro años (estuve embutido en otros proyectos proclives a otro tipo de escritura, sacando fotos…). Una gira es mucha responsabilidad, se viaja demasiado y hay que cantar siempre inspirado.

calamaro-portada-610x366VER GALERÍA
Andrés en el estreno de la última película de Alex de la Iglesia en Madrid

A menudo has sido crítico de la crítica musical actual, calificando a periodistas de “generalistas” y de la falta de conocimiento y nivel en quienes escriben sobre música. Hace poco, luego del lanzamiento de Volumen 11, usaste Facebook para refutar algunas críticas negativas al álbum. ¿Crees que es necesario que los artistas defiendan su trabajo, o puede ser que los ponga en una posición de vulnerabilidad o incluso los desconcentre de su trabajo? ¿Son los artistas buenos observadores críticos de su propia obra?

Últimamente me quedo con la sensación que poca gente escucha “realmente” los discos. No sé si es necesario defender un disco, pero tampoco me parece mal: somos vulnerables y desconcentrarse del trabajo no es tan importante. Yo no tengo la costumbre de contestar a las críticas, tampoco hay demasiados espacios impresos para la crítica de discos. Mis discos son buenos discos y superan muchos controles de calidad. Hay demasiados críticos espontáneos en todas partes y muchos ni se molestan en escuchar el álbum. Los artistas somos duros críticos de nuestra propia obra, además pensamos mucho lo que hacemos por la naturaleza de la grabación de un álbum.

Tus declaraciones a favor de la tauromaquia y en contra del discurso de parte de los defensores de los derechos de los animales han causado cierto revuelo. Más que ahondar en ese tema, llama la atención que alguien como tú, que en algún momento estuvo asociado a los excesos del rock and roll parezca hoy caer del lado de los valores tradicionales en ciertos debates. ¿Sientes que es el mundo el que ha cambiado o que fuiste tú el que cambió?

La izquierda tal como la conocemos ha cambiado hacia una superficial defensa de “los sectores aparentemente las débiles de la sociedad” y sin demasiada fortuna ni capacidad de debate. Yo soy un hombre de mi tiempo, fui educado con valores: feminista, ateo y socialista pragmático. Ocurre que la “corrección” política se volvió un artefacto que pone en peligro el status de libertad y el pensamiento libre. Es el mundo el que ha cambiado.

Volviendo a la decadencia de la crítica musical, ¿crees que es un efecto secundario de Internet (en donde todos sienten que tienen la misma capacidad para opinar de arte, y a menudo se confunden los sentimientos individuales con las opiniones fundadas), o será que se ha confundido el comentario sobre cultura pop con la crítica artística?

Internet es una revolución, y no hay revoluciones sin guillotinas. Ya no podemos vivir un día sin estar conectados, es una dependencia patológica, lo mismo que los teléfonos filmando en los conciertos. Umberto Eco dijo que “la red le da voz a demasiados idiotas” y es posible que haya tenido razón. No puedo leer todo lo que se escribe sobre mí y no tengo el más mínimo interés. Lo que sí es cierto es que la calle me trata con respeto y reverencia. Jamás sufrí ataques personales por nada; en la calle es más complicado comportarse con la impertinencia de las redes.

calamaro-toros-1-600x900VER GALERÍA
Andrés y Micaela Breque, en Barcelona, 2015

Finalmente, en una entrevista reciente, al ser consultado sobre tu vida amorosa, te declaraste “fantástico” como pareja. ¿A qué te referías? ¿Qué es ser fantástico como pareja en 2017?

No sé si es fácil convivir conmigo, pero presumo de unos mínimos de inteligencia, cultura general y musical. Soy un lector mediano, un buen conversador, puedo cocinar y tener el vino a la temperatura adecuada. Supongo que las mujeres inteligentes eligen hombres inteligentes.

Más sobre

Regístrate para comentar