El Papa Francisco volvió a sorprender a todos con su espontaneidad al permitir que una niña de cinco años se acercase para saludarlo. Sophie Cruz había viajado a Washington con su padre para ver al Pontífice pero nunca imaginó que tendría la oportunidad de abrazarlo y besarlo. Lo cierto es que la pequeña rebasó la barricada para intentar acercarse al papamóvil pero se detuvo al ver que los guardias de seguridad se le aproximaban. Fue en ese momento cuando Francisco I le vio e hizo una seña para que la llevaran hacia él. Cariñoso como de costumbre, el Papa no dudó en abrazarla y besarla salteándose así cualquier tipo de protocolo.

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La niña nunca olvidará el miércoles 23 de septiembre de 2015, día en que el Papa Francisco le saludó con mucho cariño. Sophie vestía con colores brillantes pero lo que más llamó la intención fue la camiseta amarilla y la carta que llevaba en sus manos. Al parecer la pequeña viajó desde California, donde vive, junto a su padre de 30 años de edad con la esperanza de entregar al Papa un mensaje sobre inmigración. Según lo informado, Sophie nació en Estados Unidos pero sus padres no y por eso no tienen residencia legal para que se les permita permanecer en el país.

La carta decía: "Quiero contarte que mi corazón esta triste por el odio y la discriminación hacia los inmigrantes de este país”. También escribió: "Ellos son buenas personas. Saben trabajar en los campos cultivando naranjas, sandías, cebollas y muchos vegetales. Por lo tanto merecen salir de la oscuridad". En una entrevista concedida a la agencia AP, Sophie confesó tener miedo que deporten a sus padres: "Creo que tengo derecho a vivir con mis padres, a ser feliz. Mi padre trabaja muy duro todos los días en una fábrica de metal. Todos los inmigrantes como mi padre se merecen vivir con dignidad, con respeto y se merecen una reforma migratoria".

Más allá de su mensaje, la imagen del Pontífice abrazándola recorre el mundo. Un momento de lo más emotivo en donde se ve a la pequeña de lo más cariñosa con el Papa Francisco, a quien no dudó en tomar del cuello y abrazar con toda la fuerza que una niña puede tener. Con este gesto que tomó a todos por sorpresa, el “Papa de la gente” volvió ser él, un hombre humilde que muestra con las acciones lo que dice con la palabra.

Ésta no es la primera vez que Francisco I detiene su marcha para saludar personalmente a personas que acuden a algún evento o celebración para verle. Siempre pendiente del prójimo, no duda en salirse de lo estipulado si alguien llama su atención. Recordemos que en varias oportunidades el Papa sorprendió a todos con estos gestos de cariño, sobre todos hacia enfermos y niños. En marzo de 2013 media hora antes de iniciar su pontificado, Francisco I recorrió la Plaza San Pedro para saludar a los miles de fieles que le aclamaban emocionados. En un momento pidió detener la marcha del vehículo, se bajó y caminó en dirección a un enfermo que se encontraba del otro lado de la barricada. El Papa lo bendijo y permaneció unos segundos hablando con él y su acompañante.

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