Las últimas voluntades de la Duquesa de Alba

La Duquesa deseaba que su hijo Cayetano fuera el encargado de todo el proceso de depositar las cenizas, pero él decidió ceder a su hermana el honor de colocar la medalla de oro de la Hermandad de los Gitanos

Gran amante de Sevilla y especialmente vinculada a la Hermandad del Cristo de los Gitanos, la Duquesa de Alba siempre tuvo claro su deseo de que parte de sus cenizas reposaran en su templo. También los familiares de doña Cayetaba reiteraron este viernes lo importante que era para ella descansar en este santuario, cuya reforma financió. Durante la tarde del pasado viernes, los hijos de la Duquesa cumplieron con las últimas peticiones de doña Cayetana, que fue muy específica con la forma en que quería que se cumpliese esta última voluntad.  

 

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Según los deseos de la propia Duquesa, debía ser su hijo Cayetano Martínez de Irujo quien se encargara de todo el proceso de manejar las cenizas al depositarlas en el santuario. De esta forma, Cayetano portó la urna hasta el interior del templo de los Gitanos, sosteniéndola mientras sus familiares la besaban uno a uno para despedirse de la Duquesa. Posteriormente la llevó hasta la capilla lateral situada a la izquierda del Cristo de la Salud, lugar en el que, bajo un lienzo de la resurrección de Cristo, descansan sus cenizas.


 

 

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Sin embargo, en un gesto de amor y cariño, Cayetano decidió ceder a su hermana Eugenia uno de los últimos honores de este proceso: fue ella quien depositó la medalla de oro de la Hermandad junto a la urna, despidiéndose con emoción y sin poder contener las lágrimas frente a las cenizas de doña Cayetana.


 

 

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Tras el multitudinario funeral celebrado en la catedral de Sevilla el viernes por la mañana, los restos de la Duquesa fueron incinerados en el cementerio de San Fernando para trasladarse posteriormente al templo de la Hermandad de los Gitanos. Doña Cayetana acudía siempre que podía a visitar al Cristo de los Gitanos, por el que sentía verdadera devoción, y a partir de ahora descansa allí rodeada de varias coronas de flores y un emotivo mensaje en su lápida: "Aquí reposan las cenizas de nuestra Hermana doña Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba. Camarera de Honor de Maria Santísima de las Angustias, Medalla de Oro y gran benefactora de esta Hermandad de los Gitanos, gracias a cuya contribución y ayuda fue posible la reconstrucción de este Santuario. Estará por siempre en la memoria de nuestra Hermandad".

 

 

A pesar de que en un principio se dijo que parte de las cenizas reposarían en el panteón familiar de Loeches, en Madrid, finalmente todas las cenizas de doña Cayetana se depositaron en la iglesia del Cristo de los Gitanos, como era su deseo.

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