Toñi Moreno nos desvela algunas de sus 'recetas domésticas' para ser feliz

La popular presentadora acaba de publicar un libro de autoayuda en el que mezcla su biografía, con las vidas de personas a las que ha conocido gracias a su oficio

Toñi Moreno atiende a hola.com minutos después de terminar el programa que ocupa las tardes de Televisión Española, T con T, para revelarnos algunas de sus “recetas domésticas para ser feliz”. La presentadora acaba de publicar lo que ella llama “un manual para sobrevivir”. Se trata de un libro de autoayuda en el que mezcla su propia biografía, con las historias de algunas de las personas a las que ha conocido gracias al oficio de periodista, y que le han dado la fuerza de voluntad para ser feliz.

 

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La periodista nos habla de sus aficiones, de sus sueños y de algunos detalles del libro La chica que no creía en los milagros. Un relato vitalista y positivo de 199 páginas, que aconseja a todo aquel que atraviese un "momento chungo", en las que nos deja ideas como esta: “A los 14 años no sabía que había después de mi cuarto, pero a los cuarenta sí sé que después de la rendición no hay nada”.

- ¿Cómo nació la idea de escribir un libro de autoayuda?
- Esta aventura llegó a mis manos cuando me propusieron escribir un libro y me dijeron “elige tú el tema, de lo que necesites hablar o de lo que quieras”. Yo al principio me sentía incapaz, porque le tengo un gran respeto a la literatura. Pero después pensé que llevo en el oficio de preguntar desde los 14 años y en mi carrera he conocido gente extraordinaria que me ha enseñado muchas cosas de la vida. Yo no soy psicóloga, ni socióloga, ni coach. Estas son mis vivencias personales que pueden ayudar a levantar cabeza durante los momentos duros de la vida.

- En el libro comienzas narrando tu propia infancia en Salúcar de Barrameda, Sevilla, hablando del momento en el que “decidiste ignorar a la niña triste, para trabajarte el optimismo”. ¿Cómo era esa niña?
- Me recuerdo como una niña triste porque vivía en la frustración. Yo terminé el bachillerato y quería estudiar Periodismo, y no pude porque en mi casa no había recursos económicos. Me metí en una carrera como Derecho, que era la que estaba cerca de casa y que no me gustaba para nada. Me presentaba a las pruebas, a los castings y siempre recibía un no por respuesta. Entonces me acostumbre a la frustración y eso te mina. Yo siempre he sido alegre, pero el criarte con el “no” te da mucha fuerza para pelearte por el “sí”.

 

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- La pelea tuvo sus frutos, llevas desde los 14 años trabajando en el oficio de preguntar y el año pasado presentaste un programa que dio mucho que hablar ¿Cómo fue la experiencia de liderar Entre todos?
- Entre todos fue simplemente un programa de televisión que duro un año en parrilla. Yo me siento orgullosa porque sirvió para que 500 personas salieran del pozo en el que se encontraban recibiendo ayuda de otras 150.000 personas que querían colaborar de forma voluntaria. Nosotros nos convertimos en el puente de unión, pero no inventamos nada, eso se ha hecho de toda la vida en la televisión. A mí me dio pena que acabara porque yo he aprendido mucho de la gente que salió en ese programa y creía en él, porque he visto a gente que no tenía para comer y que han salido adelante.

- En numerosas ocasiones has dicho que te sentías identificada con algunas de las historias de Entre todos
- Mi padre es agricultor y mi madre se ha buscado la vida como ha podido. A mí cuando me decían "es que te implicas mucho con las historias de Entre todos"; yo les decía “es que yo soy esa”. Si en un momento de mi vida hubiera tenido la oportunidad de pedir ayuda y de acudir a un programa de televisión hubiese ido. Son cosas que me apetecía compartir, en el libro hablo de ellas de verdad, no pasó de puntillas.

- Algunas de las historias del programa son las que ahora compartes en tu “Manual de recetas domésticas para ser feliz”. ¿Cuéntanos alguna historia?
- Por ejemplo, la de Rafael, un chaval sevillano de veinte años que sufre distrofia muscular, está cumpliendo su sueño de convertirse en periodista y afronta la vida con felicidad y humor. O el caso de Nadya, a la que conocí cuando yo tenía 18 años y me fui con una monja a Kosovo después de la guerra. La madre y la hermana de Nadya habían muerto víctimas de las terribles atrocidades cometidas durante el conflicto y ella vivía en un vagón de tren. Son lecciones de vida que he tenido la suerte de recibir gracias a dedicarme a lo que me dedico y quiero compartirlas con la gente.

- Hablas del Periodismo con pasión. ¿Qué otras cosas te gustan además de tu oficio?
- ¡Comer! –dice Toñi riendo a carcajadas- me gusta ir a mi pueblo, Sanlúcar de Barrameda , comer con mi familia y cocinar para mis amigos. Muchas veces pienso que si termina la época de la televisión, haré un curso para aprender a cocinar de verdad… No creas que soy de hacer cosas extraordinarias, esas las hago solo para los reportajes.

- Has cumplido tu gran sueño que era trabajar de periodista, desde los 14 años hasta ahora. ¿Te quedan sueños por cumplir?
- Me quedan todos, tengo muchos sueños por cumplir. La clave para ser feliz es crearse sueños y ponerse metas, entonces me quedan todos. Cuando tenía 14 años mi sueño era vivir del periodismo, trabajar en la tele, salir de mi pueblo y conocer mundo. Ahora que lo he conseguido, con 41 años, mis sueños son otros, como ir a mi pueblo y seguir haciendo reportajes y consiguiendo exclusivas. Mientras que tenga un sueño, estaré viva.

- En la portada del libro luces una alianza, ¿me cuentas su historia?
- Es la alianza de mi abuela. Mis abuelos eran tan pobres que no tuvieron una alianza de boda hasta que cumplieron las bodas de oro, que un tío mío se las regaló. Cuando mi abuela murió, yo me quedé con su alianza y es la que hoy llevo puesta.

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