18 ENERO 2013

Mundo singular

El increíble espectáculo de una costumbre ancestral

Un año más, cientos de personas y decenas de caballos han participado en las tradicionales "luminarias" de San Bartolomé de Pinares, un pequeño pueblo de Ávila. El fuego de las grandes hogueras por las que saltaban los caballos y jinetes suplió al frçio de la noche de enero. Esta ancestral costumbre ha traspasado fronteras y ya es conocida internacionalmente. El ritual del humo purificador procedente de las hogueras se realizaba para ahuyentar los malos espíritus que, según los lugareños, eran los causantes de las epidemias que mataban a los animales de la comarca. Los caballos, burros o yeguas, montados por sus propietarios, traspasaban a la carrera las hogueras, costumbre que se hace de igual manera actualmente y que ofrece un espectáculo increíble en las calles de este pueblo. Una vez terminadas las luminarias, la gente se reúne en torno a las hogueras y cenan en armonía, invitando a los que son de fuera, en un ambiente de total camaradería.

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El día previo a la festividad de San Antón, la pequeña localidad abulense de San Bartolomé de Pinares, ha vuelto a celebrar la fiesta de las "luminarias", en la que más de un centenar de caballos, yeguas y burros ha atravesado cada una de las hogueras para ser purificados por el espeso humo que en ocasiones dificultaba la visión 

Las "luminarias", primera gran celebración popular del año en la provincia de Ávila, tienen origen desconocido, aunque los primeros registros se remontan al siglo XVIII