Enzo Caldarelli, arquitecto de emociones y cirujano del alma de un anómalo trotamundos

Enzo Caldarelli es un hombre que vive todo lo que hace con un absoluto fervor y una apasionada honradez. Es un anómalo trotamundos, una figura que plasma creatividad en sus proyectos culturales internacionales llenos de autenticidad y refinamiento.

Italiano indómito, napolitano universal, instigador incansable de todo tipo de actos vinculados al arte y a la cultura, Enzo pertenece a un mundo cuyo valor predilecto es el anhelo de belleza y libertad. Cree en el entusiasmo y sabe que desde el desaliento no se alcanzan ni la cima ni la felicidad. Quizás por esto es capaz de reunir a toda y a tanta gente de la farándula bajo el simple común denominador del buen gusto.

Receloso de dogmas y valores absolutos, Caldarelli rastrea todo aquello que se ubica más allá de los límites. Su vida se desarrolla en el terreno de una sutil ambigüedad anárquica. Su proyecto y desafío para mañana es que le guste lo que está haciendo hoy. Filántropo siempre gentil, arquitecto de emociones y cirujano del alma, Enzo, con el desvelo de su libertina condición de personaje inmune, ha edificado un universo indómito cuyos valores predilectos son la etica y la sensualidad. Perpetuo aprendiz, del arte de vivir como vive él en su visión de ideólogo y periodista.

Además de los eventos más importantes de la escena internacional, está produciendo un programa de televisión lifestyle / cultur para una cadena americana en todo el mundo y una exposición de arte y fotografía en los temas candentes de nuestra sociedad. Gastrónomo sin igual por su criterio riguroso y gran referencia mundial, transforma su Natura Pura en un proyecto multimedia. Las artimañas y la falsedad han aportado a la cocina altas cotas de cinismo hasta el punto de cambiarle a la cocina su propio nombre. Así, recordó el momento de la autoconciencia con un gran grupo de cocineros que marcó una época en el campo en Monte Carlo en 2008, o un debate en Capri con famosas figuras de la cultura. Enzo asegura "comer veneno", aunque muchas veces es un buen veneno. Al fin y al cabo, expresiones que marcan una trayectoria de un libre pensador solitario.

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