Las medallas que cumplen el sueño olímpico español

Mireia Belmonte regresa a casa con dos medallas de plata mientras que Maialen Chourraut lo hace con una de bronce. Parece que de momento, los Juegos Olímpicos son cosas de chicas. ¡Enhorabuena!



Mireia BelmonteVER GALERÍA



"Antes de venir aquí no se me pasaba por la cabeza conseguir una medalla, y menos dos. Me conformaba con una final o con un récord de España", ha declarado Mireia Belmonte, bautizada desde este viernes como la sirena de plata de nuestro país. A sus 21 años, esta nadadora de Badalona, se ha convertido en la primera española en lograr dos medallas olímpicas en natación. La primera la consiguió el pasado miércoles en los 200 mariposa y la segunda ayer, en los 800 metros libre. "Mis medallas son sólo el principio de muchas que van a llegar", ha declarado Mireia, quien regresará mañana a Barcelona para celebrar con su gente su sueño olímpico.

Mireia Belmonte comenzó a nadar a los cuatro años debido a una escoliosis. Ni el asma ni su alergía al cloro le han impedido convertirse en una de las mejores nadadoras del mundo y parte de su éxito se lo debe a su entrenador, Frederic Vergnoux, quien además de prepararla a nivel físico lo ha hecho a nivel psicológico, ya que a Mireia los nervios le han jugado malas pasadas en algunas competiciones, como en Pekín 2008.


Maialen ChourrautVER GALERÍA



Pero Mireia no ha sido la única española que se ha subido al podio. Maialen Chourraut logró el bronce en la final de K-1 femenino de piragüismo en aguas bravas. "Esto es merecidísimo no sólo para mí, sino para todo el equipo. Es algo que queríamos, necesitábamos y por lo que luchábamos desde hacía mucho tiempo y aquí está", ha asegurado la deportista guipuzcoana a su llegada al aeropuerto de Hondarribia. Esta guipuzcoana, que nació en Lasarte- Oria hace 29 años, "es una chica muy tranquila y amante de la naturaleza", según ha señalado el técnico que aglutina al grupo de palistas españoles, Xabier Etxaniz. Horas antes de colgarse la medalla de bronce, Maialen explicaba a través de Twitter que se había levantado con sensación de competición. "Estaba arisca, con falta de aire y me latía muy rápido el corazón". Ahora, con el bronce en su haber, esta guipuzcoana reconoce que "una medalla olímpica es lo más grande" y le sirve para reivindicarse de la actuación que tuvo en Pekín 2008.

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