El euro cumple diez años

La OCU analiza cómo han cambiado las cosas desde que tomar un café nos costaba veinte duros

Por la OCU

Con la llegada del euro, España dio un salto hacia Europa, y diez años después, hacemos balance. ¿Cuánto han subido los principales productos y servicios? ¿Y los salarios? ¿Y el IPC? La OCU desgrana las cifras de un cambio de época: llevarnos el pan a la boca nos cuesta un 85% más que en tiempos de la peseta.

Han pasado 10 años desde que tuvimos en nuestras manos los primeros euros. Hoy, ni la Unión Europea ni la moneda única viven sus mejores momentos, con una de las peores crisis económicas que se recuerdan. El ciudadano de a pie sabe que los precios han subido, pero ¿cuánto? ¿Y qué ha pasado con los salarios? ¿Han subido lo mismo?

Las primeras subidas: preparando el terreno
El euro fue impopular desde el principio por una sencilla razón: los precios de productos y servicios subieron más de lo esperado. En su día, la OCU lo comprobó con termómetros de precios tomados en varios momentos clave. Los resultados demostraron que ni los comercios ni las Administraciones Públicas cumplieron la promesa de convertir precios sin trampas.

Las primeras turbulencias llegaron entre septiembre de 2001 y enero de 2002:
Pan: el precio del alimento esencial por excelencia subió una media del 24%.
Billetes de bus y metro: un 6% más caros en tan solo 4 meses.
Precios en bares de Madrid y Barcelona: cafés, cervezas y otras consumiciones empezaron a costar un 7% más.
Cine: las entradas subieron un 9% de media.
Correos: cifras de récord difíciles de explicar. En estos primeros 4 meses el coste de sus servicios se incrementó en un 51%. No les pareció suficiente, ya que las tarifas han seguido subiendo y mandar una carta o un paquete nos sale hoy un 107% más caro que en septiembre de 2001.
Parkings: un 13% más caros.

Primer año: aprovechándose de la transición entre monedas
Los consumidores se apretaron el cinturón y esperaron a que amainase lo que parecía ser una tormenta puntual. No fue así:
Periódicos: en 2002 incrementaron su precio en un 7%, iniciando una senda que explica por qué la prensa nos cuesta hoy en día un 28% más que antes del euro.
Coches: uno nuevo pasó a ser un 8% más caro. La tendencia alcista continuó durante años pero se invirtió con la crisis. Hoy “solo” cuestan un 7% más que con la peseta.
Parkings: no contentos con las primeras subidas, los aparcamientos incrementaron las tarifas un 7% más en 2002. Como resultado, subieron sus precios un 21% en 16 meses.
Piscinas cubiertas: hacer unos largos dejó de ser barato en 2002, cuando los precios subieron un 19% de media.
Peluquerías: solo los calvos se libraron de una subida del 12% en 2002. Cortarse el pelo cuesta hoy un 36% más de lo que costaba con la peseta.

La historia continúa: lo que sube no tiene por qué bajar
Pese a lo que algunos expertos aseguraban, no se trataba de un ajuste puntual para ponernos al nivel de Europa. Las subidas de precios se convirtieron en tendencia, cargando todo el peso del cambio sobre los hombros del consumidor. A partir de 2002 es posible consultar los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y confirmar que la ley de la gravedad no se aplica a todos los campos: hay cosas que suben y jamás vuelven a bajar:
Alimentación: 48% más cara
Pan: desde enero de 2002 ha seguido subiendo, costando hoy un 49% más que entonces (y un 85% más que en septiembre de 2001, cuando aún pagábamos con pesetas).
Huevos: de 0,07 euros la unidad han pasado a costar 0,15, una subida del 114%.
Leche: de 0,60 euros el litro a 0,89, un 48% más.
Arroz: de 1 euro el kilo a 1,45, una subida del 45%.
Aceite de oliva: un litro costaba de media 2,1 euros. Hoy pagamos 2,8, un 33% más.
Carne de vaca: de 7,70 euros el kilo a 10,50, un 36% más.
Carne de cerdo: de 5,15 euros el kilo a 6,50, un 26% más.
Patatas: de 0,32 euros el kilo a 0,69, una espectacular subida del 116%.

En mayo de 2011 la cesta de la compra salía por 6.800 euros al año: un 48% más cara que hace 10 años.

Vivienda: un 66% más cara
Protagonista indiscutible de la burbuja inmobiliaria y de su posterior pinchazo. Pese a las considerables bajadas desde que empezó la crisis, las cifras siguen dando miedo:
- Vivienda de segunda mano: según la web inmobiliaria Idealista, en marzo de 2001 el metro cuadrado costaba 328.923 pesetas en Madrid (=1.973 euros) y 351.312 en Barcelona (=2.111 euros). En octubre de 2011, costaba 3.507 euros en Madrid y 3.588 en Barcelona. Solo en 10 años, subidas del 78% en Madrid y del 70% en Barcelona.
- Vivienda nueva: según la Sociedad de Tasación, en diciembre del 2000 el metro cuadrado costaba de media en España 1.453 euros. Once años de ladrillo desbocado nos llevan a los 2.419 euros de junio de 2011: un 66% más.
- Transporte: entre un 45% y un 58% más caro
- Tren: es un 45% más caro que en 2002, según datos del INE.
- Autobús: cuesta de media un 48% más.
- Transporte urbano: ha subido un 58%. Aquí puedes consultar las tarifas actuales.
- Carburantes: su subida sirve para explicar la de los transportes en general, ya que los combustibles cuestan hoy un 82% más que antes del euro.
- Tecnología: lo único que ha bajado.

En medio de este panorama, algunas pocas cosas bajaron en lugar de subir. Tal y como suele suceder, la tecnología empezó a costar menos a medida que se masificaba su uso:
Televisores, cadenas de música y lectores DVD: hoy cuestan un 62% menos de lo que costaban en tiempos de la peseta. Videocámaras y grabadoras DVD: son un 6% más baratos que en 2001.
Cámaras de fotos: cuestan un 72% menos que antes del euro.
Electrodomésticos: su precio medio ha bajado un 4% en los últimos 10 años.

IPC y salarios: las cifras que no justifican las subidas
Los precios son algo relativo que no puede interpretarse sin saber de cuánto dinero dispone un consumidor para gastar. Prácticamente todo es más caro, pero ¿qué ha pasado con los salarios? ¿Han subido en consecuencia? La Encuesta de Estructura Salarial del INE despeja cualquier duda. En 2002, el salario medio en España era de 19.802 euros brutos al año. En 2009 (última encuesta publicada), se situaba en 22.511 euros. El incremento en los salarios no llega al 14%.

A la hora de revisar los salarios, en muchas empresas se toma como referencia el Indíce de Precios de Consumo (IPC), que refleja la inflación y el coste de la vida. Lo elabora el INE mediante una encuesta que determina lo que cuesta una hipotética cesta de la compra en la que se incluyen alimentación, ropa, comunicaciones, transporte, ocio y otros gastos cotidianos. En su cálculo no se tiene en cuenta la compraventa de viviendas (aunque sí los alquileres).

La pregunta incómoda es si el IPC consigue reflejar la realidad que hemos descrito. Entre 2002 y 2011, su variación acumulada no superó el 32%. Solo la tecnología, la prensa, los coches y la carne de cerdo subieron sus precios por debajo de esta cifra.

El IPC no refleja la subida generalizada de precios desde la llegada del euro. Los españoles llenan sus bolsillos con salarios que se han quedado desfasados respecto a estas subidas, pero también respecto al propio IPC. A falta de datos para 2011, si el salario medio hubiese crecido lo mismo que el IPC, en 2009 debería haber sido 3.600 euros brutos anuales más alto.

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