Rajoy desvela las medidas del próximo Gobierno en su discurso de investidura

El próximo presidente aplicará diversas reformas económicas, mantendrá la edad de jubilación a los 67 años suprimirá los puentes festivos para aumentar la competitividad

El candidato a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pronunciado hoy su dicurso de investidura en el Congreso de los Diputados después de las pasadaselecciones del 20 N. En su discurso, Rajoy ha consagrado su política de máxima disciplina presupuestaria, pues sólo aumentará el gasto en pensiones y dejará todas las demás partidas "susceptibles" de ser reducidas.

Esta "tarea nacional" tiene un coste, según sus cálculos: España debe ahorrar en 2012 un total de 16.500 millones de euros para lanzar al mundo el compromiso de que el déficit del 4,4 por ciento del año que viene se cumplirá. El líder del PP ha ofrecido un discurso de investidura sin sorpresas, y de hecho no ha desvelado siquiera la estructura del que será su Gobierno, pero al menos ha dado algunos anuncios, como la supresión de los "puentes" o la cancelación de la reposición de personal en el sector público.

También ha concretado los plazos de sus prioridades. La esencial, una nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria acorde con la reforma constitucional contra el déficit descontrolado, llegará a las Cortes el próximo mes de enero, al igual que el Decreto de Medidas Urgentes que aprobará el Consejo de Ministros del 30 de diciembre. Debido al "vacío legal y a la inseguridad jurídica" que crea la falta de Presupuestos, Rajoy quiere consolidar cuanto antes su modelo económico de disciplina total en el gasto, y lo hará por medio de este decreto que actualizará las pensiones a partir del 1 de enero, tal y como el Partido Popular había prometido durante la campaña electoral.

El próximo presidente ha asegurado que éste será "el único compromiso de aumento del gasto" que efectuaría en la jornada de hoy, algo que ha remachado poco después: el "único y exclusivo". Porque todo lo demás es "susceptible de una reducción a la baja", en palabras del líder de los populares, para quien el Gobierno hará "un análisis pormenorizado de todas y cada una de las partidas de los Presupuestos" con el fin de garantizar que "no se gastará un euro de más".

Todo ello ha llevado al presidente del grupo socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, a instar a Rajoy a que concretara sus propuestas o dijera para cuándo se guarda las malas noticias, y le ha pedido que desvelara si piensa subir el IVA o si reformará las pensiones. El candidato le ha respondido: mantendrá la jubilación a los 67 años y no tiene intención de subir los impuestos porque "no es lo más razonable", dadas las dificultades que están atravesando las empresas y los ciudadanos.

Rubalcaba ha garantizado lealtad en la política antiterrorista, ha ofrecido pactos al líder del PP, y tras aclarar que el sentido del voto de los diputados socialistas va a ser negativo, ha puntualizado que su espíritu ante la nueva legislatura va a ser positivo y de colaboración. Eso sí, siempre que no se vea afectado el Estado del bienestar, ante lo que Rajoy ha aclarado que él no se da por aludido cuando el PSOE le acusa de querer desmantelarlo.

El dirigente socialista ha pedido tiempo para ver si funciona la reforma laboral antes de llevar a cabo una nueva, ha propuesto aumentar el porcentaje de déficit estructural pactado del 0,4 al 0,5 por ciento que ha recogido la UE, y ha pedido a Rajoy que retire el recurso presentado ante el Tribunal Constitucional por el matrimonio homosexual.

Rajoy ha avanzado que, en los próximos tres meses, el nuevo Ejecutivo llevará al Congreso una ley de independencia de los organismos reguladores, otra de apoyo a los emprendedores, la renovación del Tribunal Constitucional, del Defensor del Pueblo y de RTVE; una norma de transparencia y buen gobierno y la reforma laboral.

Para el verano espera la culminación de la reforma del modelo financiero, que se encarrilará por la vía de las fusiones y no tanto por la del "banco malo", de cuya creación no ha dicho nada. Rajoy ha solemnizado que sus objetivos los acometerá desde el diálogo con todos, sin excepción, y diciendo "la verdad", llamando "al pan, pan y al vino, vino".

Posteriormente ha resumido el diagnóstico de la situación actual, caracterizada por un paro lacerante, el descenso de la actividad económica, una renta que se desploma, un déficit y una deuda que aumentan, unos niveles de consumo apáticos y una confianza "en niveles alarmantes". Su "ejercicio de masoquismo" al describir la coyuntura lo ha dulcificado luego con apelaciones a las "fortalezas" de los españoles, y justo después ha declarado su voluntad reformadora.

Reformas que afectarán a la educación -bachillerato de tres años-, a la simplificación de la Administración, energía, justicia, o sanidad. El trabajo se prevé "arduo", pues "el empeño sobrepasa las posibilidades de cualquier Gobierno", y el escenario no tendrá "halagos ni lisonjas", ha dicho. Rajoy ha sentenciado: "Yo no he llegado a este momento para cosechar aplausos, sino para intentar resolver problemas".

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