Liliane Bettencourt ya no es dueña plena de su fortuna

La justicia francesa pone bajo tutela de su nieto a la multimillonaria heredera de L’Oréal

Liliane Bettencourt, la mujer más rica de Francia y heredera del imperio L’Oréal, ha sufrido un duro revés esta semana. La mujer, de 88 años, que en los últimos años ha librado una encarnizada lucha judicial por el control de su fortuna con su única hija, Françoise Bettencourt-Meyers, ya no podrá disponer libremente de los 17.000 millones de euros en que se estima su patrimonio.

La justicia francesa ha decidido poner bajo tutela a Bettencourt tras valorar los exámenes médicos realizados a la anciana que aseguran que sufre "demencia mixta" y mal de Alzheimer en un "estado moderadamente severo".

Será el mayor de sus nietos, Jean-Victor Meyers, sobre quien recaiga la tutela personal, mientras que su hija Françoise, que fue quien inició el proceso judicial, gestionará sus bienes y su fortuna.

Una decisión que no ha sentado nada bien a madame Bettencourt, quien en una entrevista concedida a "Le Journal du Dimanche" aseguraba que si la Justicia daba la razón a su hija, se marcharía del país.

Por su parte, el periódico francés 'Le Monde.fr', que tuvo acceso a los informes médicos realizados a la octogenaria el pasado mes de septiembre, Bettencourt está , "afectada de problemas cognitivos evidentes con desorientación temporal, problemas amnésicos y elementos afásicos" que le impiden reconocer las limitaciones que padece.

Tras un complicado proceso judicial quellegó incluso a salpicar a El Elíseo, la hija de la millonaria ha conseguido su propósito, inhabilitar a su madre, ya que, según argumenta, estaba dilapidando la fortuna familiar. El caso L’Oréal ha sido uno de los más sonados de los últimos tiempos por la magnitud de la fortuna, pero también por los detalles de una vida de lujo que se han ido filtrando a los medios. Bettencourt accedió en septiembre de 2010 a finalizar su amistad con el fotógrafo François Marie Banier, 20 años menor que ella, a quien colmó de fabulosos regalos durante años, por valor de 1.000 millones de euros, e incluso llegó a nombrar heredero universal. Entre sus “detalles” se incluían numerosas obras de arte y hasta una isla en las Seychelles.

Aunque un juez ha firmado la sentencia, lo que está claro es que la paz no reina todavía entre madre e hija. El abogado de la señora Bettencourt ha anunciado que apelará la decisión.

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