UNICEF pide más protección para infancia ante crecientes desastres naturales

Un estudio revela que la mitad de las víctimas son niños que mueren, resultan heridos y sufren enfermedades como consecuencia de la malnutrición, el agua contaminada y las malas condiciones higiénicas

Siempre que ocurre una catástrofe natural, los niños son las víctimas más vulnerables. El último triste ejemplo lo tuvimos tras el trágico tsunami que barrió la costa noreste de Japón. Precisamente por ello, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha lamado hoy a los gobiernos y a la sociedad a tomar medidas para proteger mejor a los niños y sus comunidades ante estas situaciones, y advierte del creciente aumento de las amenazas derivadas de este tipo de desastres.

Según el informe sobre "La situación de los niños en zonas de crisis 2011", presentado por la oficina de UNICEF en Alemania, más de 200 millones de personas se ven afectadas cada año por inundaciones, sequías y fuertes temporales, sobre todo en países emergentes y en vías de desarrollo.

El Fondo de Naciones Unidas calcula que al menos la mitad de los afectados son niños que mueren, resultan heridos y sufren enfermedades como consecuencia de la malnutrición, el agua contaminada y las malas condiciones higiénicas.
Cerca del 70 % de todas las catástrofes naturales tiene relación directa con fenómenos climáticos, cuando a principios del milenio era el 50 %, señala el texto.

Se estima que esta amenaza continuará creciendo en los países emergentes y en vías de desarrollo, y que en los próximos años, cerca de 175 millones de niños se verán afectados por las consecuencias de los fenómenos climáticos extremos, frente a los 66 millones de finales de los años 90 del siglo pasado.

Esta situación impide avanzar e incluso frustra el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio hasta 2015 para luchar contra la pobreza, aprobados en la Cumbre del Milenio de la ONU en 2000. "Los niños en países en vías de desarrollo son los que más sufren las consecuencias de las catástrofes climáticas", ha recordado Jürgen Heraeus, presidente de
UNICEF en Alemania. Heraeus ha subrayado además que "invertir a su debido tiempo en la capacidad de resistencia de los niños más pobres y de sus comunidades constituye una respuesta necesaria al cambio climático y es la vía más rentable para reducir los posibles daños".

De Haití a Zimbabue

UNICEF precisa en 2011 para sus programas de ayuda a la infancia cerca de 1.400 millones de dólares, de ellos, 296 millones para Pakistán tras las graves inundaciones del pasado invierno y otros 157 millones para Haití, sacudido por un fuerte terremoto en enero de 2010. También los niños en Sudán (162 millones), Zimbabue (119 millones) y la República Democrática del Congo (115 millones) necesitan de una gran ayuda por parte de la comunidad internacional, precisa el informe.

La publicación de este documento coincide con la inauguración mañana en Ginebra de la Conferencia Internacional sobre la Reducción de Riesgos en casos de Desastre.

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