La felicidad, directamente proporcional a la longitud y calidad de vida

Un estudio pone de manifiesto que la longevidad y la salud están influenciados por nuestros estados de ánimo

Que la felicidad es el ingrediente clave para tener una vida plena y sentirse bien es un hecho conocido por todos. Pero en ocasiones, no nos paramos a valorar lo importante que es la búsqueda del bienestar en nuestro día a día. Ahora, un estudio elaborado por la Gallup Organization de Princeton (Nueva Jersey, Estados Unidos) constata de manera “clara y convincente” que aquellos que son felices viven más años y con una salud mejor, según informa la publicación 'Applied Psychology: Health and Well-Being'.

"La conclusión general es que el bienestar es subjetivo”, dice el profesor de Psicología Ed Diener, en declaraciones que recoge la agencia Europa Press. Y es que a diferencia del estrés o la depresión, “contribuye tanto a la longevidad como a una mejor salud entre la población sana”.

En uno de los estudios realizados para la investigación (y que contó con la participación de casi 5.000 personas, entre la veintena y la cuarentena) la conclusión fue más drástica: mueren antes aquellos que son pesimistas. Una infancia y juventud felices son claves para el futuro y es que también se recoge el análisis de aquellas personas que a los 20 años tenían autobiografías positivas, de quienes se dedujo que tienden a vivir más tiempo. De la misma manera, se puede decir que factores como la ansiedad, depresión, falta de disfrute de las actividades diarias o el pesimismo están asociados a unas mayores tasas de enfermedad y una vida más corta.

“Mens sana in corpore sano”
La relación entre felicidad y salud es, según el estudio, directa. Los estados de ánimo positivos reducen las hormonas relacionadas con el estrés, aumentan la función inmune y favorecen una pronta recuperación.

Reacción que también se comprueba en las relaciones sentimentales. En otros estudios que se incluyen en el análisis queda patente que los conflictos conyugales y la hostilidad en las parejas casadas se asocian con una curación más lenta de las heridas y una peor respuesta inmune.

"Yo estaba conmocionado y, sin duda, me sorprendió al ver la consistencia de estos datos", ha reconocido Diener, después de que "diferentes tipos de estudios apunten a la misma conclusión: que la longevidad y la salud están influenciados por nuestros estados de ánimo", recoge la agencia.

Eso sí, el psicólogo reconoce que "la felicidad no es una bala mágica" ya que no puede por sí misma prevenir o curar una enfermedad, si bien se observa que "la evidencia de que las emociones positivas y el disfrute de la vida contribuyen a una mejor salud y una vida útil más larga es más fuerte que los datos que vinculan la obesidad con la reducción de la esperanza de vida", añade.

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