La adopción internacional: una ardua aventura con final feliz

Es un trance psicológicamente muy exigente, pero el desenlace suele compensar el esfuerzo invertido

Por la OCU

La práctica imposibilidad de adoptar en España hace que la mayoría de los aspirantes se decanten por la adopción internacional. El proceso es largo, costoso, legalmente complejo y plagado de incertidumbres hasta el mismo momento en que se culmina. Y son poderosas motivaciones, como el deseo de ampliar la familia y de ofrecer un hogar a quienes carecen de él, las que ayudarán a superar los obstáculos del camino.

La administración: llave de paso
Las comunidades autónomas, mediante sus consejerías de servicios sociales, tienen las competencias para seleccionar a los candidatos. Son ellas quienes suelen expedir el certificado de idoneidad con el que se valoran las condiciones socioeconómicas, las aptitudes pedagógicas y la madurez afectiva de los pretendientes. El certificado suele ser gratuito, salvo excepciones, como por ejemplo, en Cataluña.

En otras comunidades, como en Madrid, el certificado de idoneidad se puede obtener de forma más rápida en el Colegio de Psicólogos o el de Trabajadores Sociales, costeando los honorarios de estos profesionales.

En los servicios sociales también nos indican qué países tienen convenios en materia de adopción con España, nos informan de los requisitos que se exigen en cada lugar y de las ECAI (Entidad Colaboradora de Adopción Internacional) que trabajan allí.

Una buena ECAI, clave del éxito
Conviene tener claro que durante todo el trámite las administraciones públicas se limitan a ofrecer un cierto asesoramiento inicial y a desempeñar un papel de garante legal, pero que una adopción internacional es en gran medida una gestión privada: a representación de nuestros intereses la mayoría de las veces corre a cargo de ECAI que, si bien son organizaciones sin afán de lucro, se financian con dinero que aportan los interesados en adoptar. La elección de una ECAI honesta, profesional y diligente acostumbra a ser clave en el éxito de la operación.

Urge mejorar el sistema nacional
Es necesario advertir que, a medida que mejoran las condiciones económicas en los países de destino, el número de niños ofrecidos en adopción se reduce. Así, en España, mientras en 2004 se produjeron 5.541 adopciones internacionales, en 2009 la cifra se redujo a 3.006.

En efecto, muchos países en vías de desarrollo que han sido destinos preferentes para los adoptantes españoles parecen estar aumentando las trabas, endureciendo condiciones y acotando o hasta cancelando los convenios a medida que mejora su situación social y económica.

En China, por ejemplo, desde 2008, solo pueden adoptar matrimonios con más de dos años de casados, en perfecto estado de salud física (con un Índice de Masa Corporal inferior a 40) y mental, que ambos cónyuges tengan el bachillerato o formación profesional equivalente y con ingresos no inferiores a 10.000 euros por miembro de la familia.

¿Qué opciones quedan si se van cerrando las puertas a la adopción internacional? La adopción y el acogimiento familiar nacionales. Es quizás el momento para que se promuevan ambos. En el caso del acogimiento haría falta, por ejemplo, fijar unos criterios generales, comunes para todo el Estado, sobre en qué casos se puede optar a la adopción del niño acogido. Hoy por hoy, es el juez quien decide de acuerdo a sus propios criterios, aunque actuando siempre en el “interés del menor”.

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