Madame L’Oréal se cansa del amigo al que regaló mil millones de euros

Liliane Bettencourt rompe su polémica amistad con el fotógrafo François-Marie Banier, en medio de un escándalo político y judicial

Liliane Bettencourt, la multimillonaria heredera del imperio L’Oréal, ya no quiere seguir siendo amiga de François-Marie Banier, el fotógrafo francés que durante años fue su confidente y al que ha regalado ya unos mil millones de euros.

Al parecer, motivos no le sobran. Su estrecha amistad no sólo la ha enfrentado con su familia, sino que además la ha situado en el centro de un mediático escándalo judicial por la herencia de su fortuna y por la difusa declaración ante Hacienda de sus bienes.

Según cuenta Bettencourt en una entrevista concedida a una publicación francesa, Banier “siempre quiere más”, lo que le ha hecho reflexionar: “Necesito respirar y, con él, actualmente sentía que no podía. Es una pena, después de tantos años, pero se ha vuelto muy cansino”. Describe a su ya ex amigo como “exigente” y “posesivo”.

Parece que la mujer más rica de Francia, de 87 años, quiere calmar las aguas con su familia, y es que los muchísimos regalos que ha hecho a Banier (desde obras de arte a una isla en las Bahamas, valorados en más de mil millones de euros) desataron la reticencia de su hija, Françoise, ante esta amistad. Hasta tal punto que ésta intentó incapacitar a su madre, considerando que el fotógrafo se estaba aprovechando de su supuesta “debilidad”. Al no conseguirlo, Françoise fue un paso más allá y decidió denunciar a Banier. Fue entonces cuando el escándalo adquirió dimensiones nacionales, que incluso han llegado a salpicar al ministro de Trabajo francés, Eric Woerth. El juicio sigue su curso, con varias investigaciones abiertas.

El efecto del escándalo en la firma
Hasta ahora, la empresa de cosméticos no se había pronunciado al respecto, pero el presidente de L'Oréal, Lindsay Owen-Jones, ha confesado sentirse “preocupado” por las posibles repercusiones del escándalo en la firma. En una entrevista concedida a Le Point, pide una "reconciliación" entre la millonaria y su hija, y aunque asegura que la tormenta ha pasado sin daños en Francia, le preocupa la imagen de la firma en el extranjero.

Owen-Jones cuenta en la entrevista que en 1991 se contrató al fotógrafo para fortalecer las relaciones de L’Oréal con el mundo de las artes, con un sueldo de 700.000 euros al año, previa recomendación de Bettencourt. Aclara eso sí que "de ahí a hablar de un contrato de complacencia hay un mundo".

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