La milagrosa historia de Jamie, un recién nacido que volvió a la vida dos horas después de que los médicos lo dieran por muerto

Tras recibir el calor y las caricias de su madre, el bebé recuperó las constantes vitales para la sorpresa de los médicos

Cuando sea mayor seguro que Jamie escucha la historia de su llegada al mundo como si de un fantástico guión de Hollywood se tratara. El pasado mes de agosto, su madre, Kate Ogg, se ponía de parto en un hospital australiano. Los médicos le dieron a ella y a su marido, David, la peor de las noticias. Su bebé, que había nacido prematuro, no sobreviviría. La desesperación y el dolor se apoderaron de ambos que se quisieron despedir de su hijo.

 La madre le quitó al niño la mantita que lo abrigaba y lo puso sobre su propia piel. Y entonces algo extraordinario sucedió. Oyó a su hijo repirar de manera entrecortada. "Yo entonces lo sentí moverse como si se hubiera sobresaltado", añadió en unas declaraciones que recoge el diario inglés Daily Mail.  

Seguidamente, se lo comunicó a los facultativos pero ellos le dijeron que se trataba de un mero acto reflejo y dieron al niño por muerto. Pero Kate no se dio por vencida y puso en los labios de su hijo un poco de leche materna y Jamie comenzó a respirar con normalidad. Un rato después comenzó a abrir los ojos, y a mover las manos.

Los médicos se quedaron atónitos ante el milagro que tenían ante sus ojos. A raíz de esta experiencia, Kate Ogg ha iniciado su particular cruzada para que la sanidad fomente la 'técnica canguro' -llamada así por la manera en que las hembras de canguros llevan a sus crías en la bolsa-, que consiste en el contacto piel con piel de madre e hijo y que permite transmitir al bebé calor, estimularlo y alimentarlo.

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