Concluye el maratoniano interrogatorio al ministro francés de Trabajo por el escándalo Bettencourt

Eric Woerth ha declarado durante más de ocho horas por el caso de supuesta evasión fiscal de la multimillonaria heredera de L’Oréal

Una de las noticias que más titulares está acaparando en la prensa francesa es el escándalo de Liliane Bettencourt, la multimillonaria heredera del imperio L’Oréal, considerada la mujer más rica de Francia y que a sus casi 90 años se enfrenta con su hija y con la Justicia por su fabulosa fortuna.

Según informa la agencia Efe, después de algo más de ocho horas, hoy ha concluido el maratoniano interrogatorio que agentes de la brigada financiera de la policía hicieron al ministro francés de Trabajo, Eric Woerth, en el marco de la investigación del ya bautizado como "caso Bettencourt".

El ministro, que acudió en calidad de testigo en relación a varias de las investigaciones judiciales abiertas en torno al escándalo protagonizado por Bettencourt, declaró en torno a la supuesta evasión fiscal de la octogenaria.

Por el momento no han trascendido detalles del contenido de la pero sí se sabe que Woerth ha tenido que responder a cuestiones sobre la presunta financiación ilegal, por parte del entorno de la multimillonaria, de su partido, la gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UMP), de la que fue tesorero durante mucho tiempo.

También ha sido interrogado sobre el trato fiscal que recibió la anciana, sospechosa de fraude y de posesión de cuentas ocultas, cuando él era ministro de Presupuesto, así como sobre su presunta intervención para que su esposa consiguiese un trabajo en la empresa que gestiona la fortuna de Bettencourt, según Efe.

Son varios frentes los que han salpicado a uno de los ministros más valorados por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien desde que el escándalo saltase a la luz, hace ya varias semanas, le ha mostrado su total apoyo y confianza.

Por su parte, Liliane Bettencourt deberá comparecer ante los tribunales para aclarar la situación de sus cuentas y del patrimonio que no había declarado a Hacienda, entre el que se incluyen varias cuentas en Suiza y una isla en las Seychelles.

El culebrón que salpicó al presidente
El “caso Bettencourt” comenzó por una disputa familiar por la fortuna de madame L’Oréal, estimada en unos 17.000 millones de euros. Su hija demandó a François-Marie Banier, fotógrafo y amigo de la heredera, por aprovecharse de la “debilidad” de su madre, quien, asegura, no está en plenas facultades mentales. En los últimos años, madame Bettencourt ha obsequiado al “playboy” con regalos como preciadas obras de arte y cheques.

El caso llegó a los tribunales y es entonces cuando aparecieron unas conversaciones grabadas entre Bettencourt y su abogado, en las que salía a relucir el patrimonio en B de la octogenaria. Una de las administradoras de la fortuna era precisamente la mujer del ministro de Trabajo, la investigación fue “tirando del hilo” y se ha convertido ya en un asunto de Estado.

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