La costa desaparece a un ritmo de ocho campos de fútbol al día

El urbanismo salvaje, la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido la costa española, según la organización ecologista Greenpeace

Que la costa española ha sufrido un gran deterioro en los últimos diez años es un hecho, pero al parecer la situación es más preocupante de lo que cabría esperar. El informe “Destrucción a Toda Costa”, elaborado por la organización ecologista Greenpeace alerta de que en los próximos años la cosa irá a peor, ante la próxima construcción de 3 millones más de viviendas en el litoral,

El informe, que se basa en datos del Ministerio de Fomento, remarca que en los últimos 20 años el urbanismo "salvaje", la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido en la costa española el equivalente a ocho campos de fútbol al día: 7, 7 hectáreas de costa virgen desaparecen todos los días.

Greenpeace señala que los espacios “verdes” costeros son muy escasos y que se concentran en Murcia, Almería, Huelva, Rias Baxas y la costa cantábrica, lugares que “hay que proteger”. Señala el informe que el País Vasco encabeza las autonomías un litoral más contaminado, mientras que la Comunidad Valenciana, Asturias y Cantabria son las que más han artificializado su costa, y en Catalunya el 89 por ciento del litoral no protegido está edificado. Concretamente, y según el informe, la Comunidad Valenciana es la comunidad costera que más ha destruido su litoral esta década.

Desde 1987 a 2005 un total 50.504 hectáreas de suelo natural del litoral de la Península han sido asoladas para crear casas, industrias y comercios. En 2008, España necesitaba algo más de 300.000 viviendas anuales, pero entre 2003-2007 se edificó el triple, tanto en la costa como en el interior. A día de hoy, en algunas zonas de Málaga o Alicante más del 75% de los terrenos colindantes al mar son urbanos o urbanizables. Además, España es el país del mundo donde se ha destinado una mayor proporción del PIB (un 2%) a sostener el sector inmobiliario.

Además de las evidentes consecuencias geográficas y medioambientales de esta sobreurbanización, España se enfrenta ahora a una nueva sanción de la Comisión Europea por el incumplimiento reiterado de la depuración de aguas, que 38 ciudades incumplieron este año a pesar de que el plazo vencía en el 2000.

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