Las aerolíneas españolas, entre las peor valoradas por los usuarios

Un estudio revela que la puntualidad es la máxima prioridad para los viajeros y que de las 10 compañías peor consideradas, siete son españolas

Por la OCU

Los viajes en avión se han popularizado en la última década gracias a la entrada en el mercado del transporte aéreo de mucha spequeñas y medianas compañías que ofrecen precios muy aseguibles. Los servicios de búsqueda y venta de billetes por Internet, que permiten comparar los precios cómodamente desde casa, han terminado de endurecer la competencia.

Pero con todos estos cambios, ¿están satisfechos los usuarios del servicio que prestan las líneas aéreas? Según una encuesta elaborada pro la OCU, no tienen muchas razones para estarlo. Unos de cada tres viajeros llegó a su destino con retraso y, cuando hubo problemas, sus derechos pocas veces se respetaron. Otro dato para la reflexión: las aerolíneas españolas se encuentran entre las pero consideradas.

Puntualidad, lo que más valoramos

El 46% de los consultados había volado entre 3 y 8 veces a lo largo del último año. Los viajes se reparten a partes casi iguales entre los de placer y los de negocios. Pero sea cual sea la razón por la que se desplazan, todos afirman que lo que más les importa es que el avión llegue puntual a su destino. La relación entre el precio del billete y la calidad del servicio, la limpieza de los aviones y la eficiencia de los aviones son otros tres aspectos que valoran primordialmente lso viajeros.

Siete españolas entre las últimas

En función de esos cuatro criterios y también de la sensación de seguridad durante el viaje y del espacio disponible en el asiento, las cinco aerolíneas mejor valoradas llegan todas del Lejano y Medio Oriente. Singapore Airlines se sitúa en la cabeza: destaca por su exquisita puntualidad y por la sensación de seguridad y limpieza dentro de sus aviones.

La segunda es Cathay Pacific, con una competitiva relación calidad/precio. Tenemos que descender hasta la quinta posición para ver la primera aerolínea europea, la alemana TUIFly.com, una mayorista de viajes combinados que vende también vuelos de forma independiente.

Y de lo lejano a lo más próximo, el pelotón de cola está casi copado por comprñías del área mediterránea. En los últimos puestos encontramos siete compañías españolas, tres italianas, dos francesas, una griega y una marroquí.

Está claro es que las compañías españolas deben mejorar el servicio. Todas ellas se encuentran en el último cuarto de la tabla y la mayoría de los encuestados cree que el servicio que prestan no está acorde con los precios.

Derechos pisoteados

Un 30% de los encuestados experimentó algún retraso. Y lo que ocurre entonces es para echarse a temblar. A juzgar por las respuestas recibidas, la falta de respeto de los derechos de los usuarios es la tónica habitual.

Aunque no ha sido posible obtener datos de las compañías, según la información disponible, Ryanair y Brussels Airlines son las que peor cubren las necesidades de comida y bebida de sus clientesdurante los restrasos, mientras que Air France es la que mejor los atiende. Iberia no facilitó refrigerios al 68% de los viajeros con demoras de más de dos horas. El lado positivo vuelve a ser Air France, junto con Lufthansa, la que más favorece que los viajeros presenten una declaración de valor de sus equipajes. Easyjet facilita el folleto informativo sobre sus derechos al 15% de sus pasajeros en conflicto; las demás apenas lo reparten al 10% de los usuarios.

Falta transparencia

La regulación de la UE obliga a que el precio anunciado de los billetes incluya todos los impuestos y tasas. En efecto, las compañías cuidan la forma en que presentan las tarifas en sus páginas web (la UE inspeccionó 137 páginas y halló que 115 eran correctas). Pero en la práctica, la falta de transparencia es generalizada, ya que se pueden añadir cargos por servicios adicionales.

En cuanto a los contratos, menos de la mitad incluyen la información que exige la norma europea de forma literal. El resto sólo menciona que la norma existe o usa expresiones como "retraso razonable", que se prestan a la interpretación. Y sólo indemnizan por cancelación o retraso si reciben "un requerimiento legal", lo que obliga al pasajero a llevar el caso a los tribunales.

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