Cómo ser una 'ecofamilia'

Claves para hacer del hogar el mejor amigo del medio ambiente

Por la OCU

Los ciudadanos estamos cada vez más sensibilizados con el medio ambiente. Sin embargo, seguimos preguntándonos qué podemos hacer desde nuestras casas para contribuir a cuidarlo. Utilizar bombillas de bajo consumo, usar el transporte público, poner el lavavajillas en lugar de lavar los platos a mano… Todas ellas son acciones que, aunque parezcan insignificantes, en realidad no lo son tanto, si sumamos las acciones de toda una población.

Hoy por hoy, el 22 por ciento usa el transporte público y el 23 por ciento de los hogares reciclan el agua usada, frente a datos como los 523 kilos de residuos que genera cada persona al año, o el 30 por ciento que ha aumentado el consumo eléctrico en los hogares desde 1990 hasta 2007.

Transportes: use los públicos
En España el transporte genera problemas de contaminación, congestión, accidentes, consumo de recursos, impactos medioambientales de las infraestructuras… A modo de ejemplo: consume el 40 por ciento del total de energía, por encima del sector industrial.

Su contribución al calentamiento global no ha parado de crecer, sobre todo por el elevado consumo de combustibles fósiles. Además, deteriora la calidad del aire, especialmente en las áreas urbanas y la salud de la población (el ruido producido por el tráfico afecta al 27 por ciento de los hogares).

¿Una solución? Usar el transporte público, pero para que los ciudadanos se animen a prescindir del coche o a restringir su uso es necesario mejorar la red de transportes.

Reducir el consumo y reciclar más
En los últimos años ha habido un incremento espectacular del consumo energético en los hogares. Este hecho puede deberse, entre otras cosas, al “boom” de la electrónica: tenemos más de un televisor por vivienda, aire acondicionado, etc.

Hay que apostar seriamente por las energías renovables para lograr reducir las emisiones de gases efecto invernadero (estamos lejos de nuestro compromiso de Kyoto), pero también reducir el consumo.

El agua es un bien limitado y cada vez más escaso según las previsiones. En los últimos años ha ido decreciendo el consumo en los hogares y, además, ha habido una mejora en las pérdidas que se producen en las redes de abastecimiento; no obstante, para lograr una gestión realmente sostenible de este recurso es preciso que todos los implicados (agricultores, abastecedores, ciudadanos…) adopten más medidas para ahorrar agua.

Otro problema al que debemos hacer frente es la cantidad de residuos que generamos. Por ejemplo, solo en electrónica generamos 14 kilos al año por persona, y se estima que para 2017 esta cifra se duplicará.

Por desgracia, el reciclaje ayuda, pero no basta. Es necesario reducir los residuos: por ejemplo, los que componen el embalaje. Para ello hay que impulsar el ecodiseño y empezar a desechar aquellos productos (un 70 por ciento) que están innecesariamente empaquetados.

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