Desde que fuera construido en 1889 por el catalán Josep Oller, ha servido de inspiración a decenas de artistas y aún hoy puede presumir de ser el cabaret más famoso del mundo. El Moulin Rouge de París, símbolo emblemático de la noche parisina y lugar de visita obligada para muchos turistas, ha cambiado de dueño.

El ‘molino rojo’ de la capital francesa ha sido adquirido por la familia Clérico, que explotaba sus instalaciones, y por una promotora de vivienda social en una operación inmobiliaria en la que ha intervenido la consultora británica Knight Frank. Los gestores se han hecho con la superficie comercial del edificio, mientras que la promotora 3F ha pagado para hacerse con los apartamentos contiguos al lugar donde nació el can-can.

El cabaret, que debe su nombre a la imitación del molino de viento rojo que tiene sobre su tejado, se vendió a finales del año pasado y según la consultora ha supuesto la mayor operación de inversión comercial (en metros cuadrados) que tuvo lugar en París en 2009, si bien se desconoce el importe de la transacción.

Los 18.000 metros cuadrados del complejo de uso mixto se reparten en espacios comerciales, de ocio y de oficinas e incluyen el cabaret, un club nocturno, un restaurante de comida, un pub y 69 apartamentos. De éstos últimos, 54 se ubican en los números 9 y 11 de la Rue Lepic y 11 más en el Boulevard de Clichy, y serán rehabilitados para sumar un total de 80 viviendas por la sociedad adquiriente.

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