Berlusconi se recupera de la agresión sufrida ayer tras un mitin

Tiene varios dientes rotos, una fractura en el tabique nasal y un fuerte corte en el labio


Silvio Berlusconi se recupera favorablemente en el hospital San Raffaelle de Milán, después de ser ingresado anoche tras sufrir una agresión, en la plaza del Duomo de Milán, al finalizar un mitin político.

Berlusconi, quien abandonará el hospital en las próximas horas, recibió el impacto de una estatuilla en la cara, que le provocó una fractura en el tabique nasal, una rotura en varios dientes y una herida en el labio superior, que necesitó de varios puntos de sutura.

El agresor fue detenido en el momento, por el servicio de seguridad de Il Cavaliere. Identificado con el nombre de Mássimo Tartaglia y sin antecedentes penales, aparentemente sufre de problemas mentales y en el momento de su detención, portaba otras dos estatuillas similares a la que lanzó a Berlusconi, además de un spray de pimienta y un rosario.

Tras un primer examen médico, el médico personal de Berlusconi, Alberto Zangrillo, llegó al hospital San Raffaelle de Milán para atender a su paciente. Según recogen los medios italianos, Zangrillo declaró que Berlusconi se encuentra bien desde un punto de vista clínico aunque será necesario un periodo de observación de algunos días.

Cuando llegó al hospital, se le practicó un TAC y se le pronosticó un periodo de recuperación de alrededor de 20 días. Sangraba mucho por la boca debido al fuerte impacto del objeto pero a pesar de esto, Berlusconi no perdió el conocimiento en ningún momento.

Tras abandonar la zona de urgencias del hospital, Berlusconi, ataviado con una bolsa de hielo para detener la hemorragia, atendió al director de informativos del canal Tg4, Emilio Fede. Tras salir del hospital, el periodista informó a los medios que Berlusconi estaba preocupado por la excesiva atmósfera de violencia en la que en su opinión vive Italia. También, Il Cavaliere le confesó a Fede que podría haber perdido la vista, ya que por un centímetro, el impacto de la estatuilla no golpeó el ojo del primer ministro.

En las próximas horas abandonará el hospital para dirigirse presumiblemente a su casa de Roma, para continuar con la rehabilitación.

Respecto al agresor, Mássimo Trataglia, la policía italiana le detuvo en el momento del incidente tras ser inmovilizado por el servicio de seguridad de Berlusconi. El hombre, de 42 años de edad y sin antecedentes penales, sufre de trastornos psíquicos y lleva más de diez años atendido por este problema en una clínica de Milán. Ahora se enfrenta a una acusación de delito de agresión con agravantes, dado que la persona agredida es pública, y premeditación, ya que encontraron en su bolsillo, dos estatuillas similares a la que fue arrojada a Belusconi.

Esperemos que la recuperación del primer ministro sea rápida y sin complicaciones. Cualquier agresión, física o verbal no tiene cabida en política. Por mucho que una postura política pueda irritar o incluso contradecir otra opinión, vivimos en un estado de derecho que debe garantizar la seguridad y la libertad de todos. Y no olvidemos que Berlusconi, está donde está porque la mayoría de los votantes italianos, le han vuelto a elegir a él como representante político.

Estaremos pendientes de cualquier evolución en este caso

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