La viuda de Stieg Larsson desvela claves de la trilogía 'Milenium' en un festival literario en Madrid

Eva Gabrielsson, viuda de Stieg Larsson, estuvo ayer en Madrid, en el Festival ‘Getafe Negro’ con la intención de conocer de primera mano, este festival literario de novela policíaca, que en su tercera edición, ha conseguido reunir a los principales autores de este género.

A pesar de lo que pueda parecer, la viuda del autor de la trilogía ‘Millenium’ ha dejado claro que no acudía al Festival para promocionar la obra, sino convencida por Lorenzo Silva, autor de novelas policíacas y comisario del evento, con el fin de conocer el certamen y de paso, la ciudad de Madrid.

La ex compañera de Larsson atraviesa en estos momentos una situación algo compleja y ante todo desagradable. La que estuvo más de veinte años junto al autor de la trilogía, nunca llegó a casarse con él. Por este motivo, tanto el padre como el hermano de Stieg, con los que no tenía relación alguna, han pasado todo este tiempo acumulando las ganancias y los derechos de las obras. Mientras tanto, ella espera que un país como Suecia, referente de libertad y justicia en Europa, tome cartas en el asunto y le otorgue los derechos, que deberían corresponderle.

En el Teatro García Lorca de Getafe, en Madrid, tuvo lugar este encuentro tan especial, donde se pudo conocer de primera mano, el principio de esta obra que ha dado la vuelta al mundo.

Eva Gabrielsson recordaba como en el verano de 2002, ante el aburrimiento de Stieg, ésta le propuso que terminara, aquella historia que había comenzado años atrás, en 1997, en “la que un hombre recibía flores”. Fue a partir de este momento cuando se empezó a construir este libro. Aquella historia significaría el primer capítulo de ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’.

Eva contó también el miedo que sentía cuando aún vivía Stieg, por las amenazas que le dedicaban los sectores más extremos del país. El periodista y escritor, se había ganado algo de odio y lo que más le sorprendió al morir Stieg, fue la causa, ya que se produjo de un ataque al corazón, después de subir los cinco pisos de su casa andando, porque el ascensor estaba averiado.

Durante el certamen, Eva contó las intenciones que empujaban al autor para generar algo de debate y polémica. Por un lado, los derechos de la mujer. Aunque mucha gente piensa que en Suecia no hay desigualdades entre hombres y mujeres, “la realidad no es así ni mucho menos”, comentaba Eva durante la intervención con los periodistas. Un ejemplo lo tenemos en los derechos y ganancias que está generando el libro, que se los han dado al padre y hermano de Stieg, con quien no trataban, y han dejado a su mujer de más de veinte años sin derechos, simplemente por no estar casados.

El otro tema que el autor quería proyectar era el del periodismo de investigación. Quizás, la vocación real de Larsson.

Un éxito agridulce que no ha podido disfrutar con vida. Y es que la salud de Larsson no era demasiado buena. A pesar de lo joven que murió, con 50 años, Stieg llevaba una vida poco saludable. Fumaba mucho tabaco, bebía café si parar y su alimentación no era precisamente mediterránea.

Una corta vida literaria, que sorprendentemente ha dado la vuelta al mundo en muy poco tiempo. Aparentemente, Larsson dejó escrito parte de una cuarta entrega de la historia, aunque quizás, sea lo único que le quede a Eva Gabrielsson, del hombre con el que estuvo la gran parte de su vida.

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