El niño que finalmente no iba en el globo perdido, ¿un montaje que tuvo en vilo a medio mundo?

El propio Falcon respondió a las preguntas de la prensa descubriendo la estratagema urdida presuntamente por sus padres

Falcon Heene, de seis años de edad, mantuvo en vilo a Estados Unidos, y casi a medio mundo, al pensarse que viajaba en un globo de gas que vagó por el cielo durante varias horas. La historia tuvo un final feliz ya que Falcon estaba escondido en el desván. Lo que nadie se imaginaba es que lo que parecía un mal entendido acabaría siendo un montaje en toda regla. Cuando a Falcon le preguntó su padre ante las cámaras por qué no contestó a sus llamadas si estaba en la casa, el niño, en su inocencia, no pudo más que decir la verdad: "Vosotros dijisteis que...um...hacíamos esto por el show (por el espectáculo)". La cara del padre pasó de la sorpresa al horror, antes de negar cualquier manipulación del suceso y dar por terminada en seguida la rueda de prensa, pero el daño ya estaba hecho.

Ahora la familia se enfrenta a una investigación por parte del alguacil encargado del caso, Jim Alderden, quien ha asegurado que con su "confesión" se han aparecido las primeras sospechas. Alderden ha explicado que no creyeron que fuera todo una mentira tras pasar los momentos de angustia con los Heene, pero su opinión ha cambiado y continuarán la investigación para "resolver el asunto". Los Heene ya habían participado en un reality de la televisión por lo que ya se ha especulado con la posibilidad de que quisieran de nuevo su momento de gloria mediática.

Todo comenzó cuando se pensó que el pequeño se encontraba en un globo de gas que había estado manipulando con su padre, en su casa en Fort Collins, en el estado de Colorado. Al parecer, Falcon y su padre, Richard Heene, habían estado montando un globo de gas que habían comprado. En un momento de la tarde, Richard regañó a su hijo Falcon porque estaba jugando con unas cajas del desván y entró en la casa. Al salir, el globo de gas se había soltado y ascendía hacía el cielo, por lo que el susto de Richard fue mayúsculo ya que creyó que su hijo estaba dentro.

Todos los medios de comunicación de la zona, entre ellos The Denver Post, estuvieron pendientes de la evolución de la desaparición, cubierta incluso con helicópteros y unidades móviles que se desplazaron siguiendo el globo de gas por el cielo de Colorado.  Tras buscarle por la casa, Richard habló con otro de sus hijos, quien le confirmó que Falcon se había metido dentro de la cesta del globo y que probablemente continuaría dentro de la misma.

En seguida, se avisó a las autoridades y a la policía para que siguieran el globo, advirtiendo que un niño de seis años estaba dentro. De ser así, Falcon hubiera tenido muy pocas posibilidades de salir con vida, dado que el globo ascendió hasta los tres mil metros de altura, y el frío es casi insoportable a tal altitud.

Cuando finalmente descendió y tocó tierra, los agentes de policía y los servicios sanitarios que lo seguían se aproximaron a la cesta temiendo encontrarse lo peor. Su sorpresa fue que la cesta, estaba vacía. Y es que el pequeño Falcon se disgustó demasiado de la ‘bronca’ que le había propinado su padre y se escondió en el desván donde no pudieran encontrarle. Estuvo jugando durante un rato hasta que se quedó dormido ahí mismo mientras el Estado entero se angustiaba. Un final feliz sobre el que ahora pende la duda.

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