Una mujer norteamericana se queda embarazada... estando embarazada

La futura mamá espera dos bebés con una diferencia de dos semanas y media

Increíble pero cierto. Una mujer norteamericana se ha quedado embarazada estando ya embarazada de unas ocho semanas. Su nombre es Julia Grovenburg y dará a luz dos bebés con una diferencia de edad de dos semanas y media y que no son gemelos. Y como no es de extrañar, este insólito caso ha saltado a los medios de comunicación.

Durante una ecografía rutinaria, Julia y su marido, Todd, descubrieron por sorpresa que serían papás por partida doble, cuando la doctora les dijo que “el corazón del bebé número dos” latía sano. Y es que la prueba mostraba a dos bebés, uno claramente más desarrollado que el otro.

En el primer momento, “estábamos en estado de shock”, reconoce Todd. Ahora, la feliz pareja espera con ganas el nacimiento de sus pequeños, un niño y una niña. Ya tienen incluso pensados sus nombres, Hudson y Jillian, y aunque deberían nacer en años diferentes (él, el próximo diciembre y ella, a comienzos de enero de 2010), probablemente llegarán al mundo al mismo tiempo antes de que finalice 2009. “Nos sentimos bendecidos por tener algo tan insólito”, ha declarado Julia a la prensa. “Además, los dos están perfectamente sanos”. l matrimonio ha concedido una entrevista a la cadena ABC news, que recogía en su web las imágenes de la feliz pareja.

Un fenómeno insólito
Según recoge la agencia EP, la situación podría deberse a un fenómeno muy extraño conocido como superfetación, que consiste en la formación de un feto mientras que otro está todavía presente en el útero.

Este insólito fenómeno se produce cuando son liberados los óvulos procedentes de ciclos menstruales distintos, como explica EP, frente a lo que ocurre normalmente con los gemelos heterocigóticos, en cuya formación son expulsados diversos óvulos en un sólo ciclo.

Según explicó a la prensa estadounidense el especialista en Obstetricia Patrick O'Brien, portavoz del Royal College of Obstetricians and Gynaecologists, al año sólo se diagnostica un caso de este tipo en todo el mundo. "Es algo extraño, porque cuando una mujer concibe, sus hormonas cambian drásticamente y estos cambios frenan su ovulación y le impiden volver a concebir", indicó. Eso sí, los pequeños Hudson y Jillian son la prueba de que los milagros existen.

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