¿Se imaginan producir 'contaminación cero' durante un año?

Un matrimonio neoyorquino ha vivido durante un año produciendo un impacto nulo en nuestro planeta

¿Se imaginan pulsar el interruptor de la luz y que no funcione? ¿Y si no encontramos la nevera porque no la tenemos o no podemos comer carne porque no es un alimento crecido en nuestro propio huerto?

No es fácil, eso está claro, pero es la iniciativa de un hombre neoyorquino que decidió convertirse en “No impact man” o lo que es lo mismo, “el hombre de impacto cero” y así contribuir de alguna manera a la sostenibilidad y protección del medio ambiente.

De esta manera, Colin Beavan y su familia, decidieron crear este experimento tan especial y decidieron escribir todas sus experiencias en un libro, que posteriormente ha producido una película sobre la experiencia.

¿Qué implicaba esta iniciativa de “No impact project”? Pues una auténtica vuelta a la época autosuficiente, a la luz de las velas, a la comida del huerto y al transporte en bicicleta. Y todo esto que parece tan sencillo, se vuelve tremendamente difícil cuando se trata de realizar la prueba en una ciudad como Nueva York, capital del consumo y el gasto por excelencia.

Los números del experimento son increíbles ya que mientras duraba la experiencia, la familia Beavan dejó de producir más de 1.000 kilos de basura, 572 bolsas de plástico y cerca de 1200 recipientes de comida para llevar, así como más de 2.100 vasos de plástico. Cultivaron sus alimentos en una huerta de su jardín y no utilizaron electricidad, ni nevera ni nada por el estilo. Tal cual.

Hasta la fecha, Colin Beavan era un escritor de libros de historia, aunque el relato que ha podido escribir desde su propia experiencia, ha resultado ser su libro de mayor éxito. Se editará en numerosos países e incluso un documental narra las vivencias de esta familia. El propio Colin reconoce que lo más complicado del proyecto fue cuando intentó convencer a su mujer para que se desprendiera de todas las comodidades a las que estaba acostumbrada. En especial, su mayor pasión eran las compras, gastos que tuvo reducir en su totalidad, y que probablemente, nunca pensó que pasaría.

No usar papel higiénico en un año, no tomar café ni carne, no usar gasolina ni electricidad o simplemente, no comprarse ropa o alimentos que no hayan crecido a 200 kilómetros a la redonda, son algunas de las condiciones que tuvieron que soportar con ésta idea. Eso si, los libros de la experiencia están a la venta aunque se ha cuidado hasta el más mínimo detalle, como el papel reciclado con el que se ha fabricado y demás detalles que lo hacen un producto comprometido con el medio ambiente.

Sea una experiencia un poco drástica o no, “No impact man” invita a todo aquel que conozca su historia a intentar el mismo proyecto por lo menos durante una semana. Durante ese tiempo, nos podremos preguntar cosas del tipo ¿qué podemos hacer para contribuir al medio ambiente?

El caso de Colin Beavan quizás es un poco drástico, pero desde luego es un intento por hacer algo distinto por nuestro planeta.

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