Una nueva faceta de la crisis: más trabajo para los detectives privados

Ocho de cada diez investigaciones privadas responden a asuntos económicos

La crisis nos está dejando noticias sorprendentes. Resulta que las dificultades económicas están fomentando las labores de los espías. Las empresas son más cautas es épocas de crisis y muchas de ellas quieren conocer al detalle a sus trabajadores, inversores y competidores.

El perfil del detective moderno dista mucho del clásico: nada de sombrero, gafas de sol ni gabardina. Tampoco los investigados son los mismos: tradicionalmente, este tipo de servicios se empleaban para investigaciones familiares y personales, sobre asuntos privados. Ahora la profesión se ha profesionalizado: últimas tecnologías y encargos sobre temas económicos. Las empresas que han dejado de pagar sus facturas, en el objetivo de las cámaras de los detectives.

La noticia saltaba a la prensa con motivo de unos cursos de verano sobre investigadores privados de la Universidad del País Vasco. Ignacio Muñagorri, experto del Instituto Vasco de Criminología, declaraba que si antes se requería cuatro de cada cinco veces el servicio de un detective para aclarar o confirmar asuntos familiares y privados, ahora son los problemas laborales y empresariales los que representan ese 80 por ciento, según Efe.

La crisis provoca más cautela pero también deja un guión de los datos más buscados: informes de conducta laboral, tanto a empleados comunes como a altos ejecutivos; seguimiento del rendimiento; fugas de información; verificaciones de solvencia; posibilidades de quiebras y suspensiones de pagos.

Actualmente existen 2.500 detectives profesionales en nuestro país, y la demanda de investigaciones es tal que harían falta unos 3.000, según Muñagorri. Unos datos que sitúan a la profesión como una de las más demandadas como consecuencia de la crisis. Muñagorri, director del ciclo "De profesión, detective" de la UPV, ha realizado también una interesante reflexión: los espías han encontrado la oportunidad de desarrollar sus habilidades en la "opacidad" del mundo empresarial.

Prueba del éxito de este tipo de servicios son los datos que, ya en diciembre de 2008, comentaba Óscar Rosa, consultor de Investigación Económica de la compañía Corporación Detectives. Cerraron el año con un aumento del 70 por ciento de sus beneficios respecto a 2007, una facturación de tres millones de euros. Así, las perspectivas para este 2009 eran prometedoras: llegar a los seis millones.

Él mismo declaró enconces a la prensa que los años 90 fueron una época boyante para el sector y que los tiempos actuales son un muy buen momento para empresas como la suya. Las empresas desconfían y contratan este tipo de servicios. Sin embargo, no han desaparecido las peticiones para descubrir infidelidades o secretos, el motivo más clásico para contratar los servicios de un espía. También las cuestiones de seguridad personal son uno de los temas más perseguidos por los investigadores profesionales.

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