Los españoles se aprietan el cinturón pero no renuncian a las vacaciones en el 'verano de la crisis'

La recesión económica modifica el perfil del turista español, más austero e imaginativo

Los españoles no renunciamos a las vacaciones, a pesar de los tiempos que corren. No obstante, la crisis económica sí que ha condicionado el descanso de muchos que, este verano, cuentan con menos recursos y menos presupuesto para disfrutar de unos días de desconexión. Este es el verano de ajustarse el cinturón, porque la crisis no se va de vacaciones.

La primera medida, la más evidente y laxa para el bolsillo del ciudadano medio, ha sido la de reducir el tiempo fuera de casa. Menos días y menos gasto en hoteles; si tradicionalmente, la media de estancia era de 15 días, ahora la estancia habitual se ha reducido a una semana. Además, este verano más que nunca, es el momento de aprovechar para visitar a todos aquellos familiares y amigos que vivien en la costa o en el pueblo, y donde nos ofrecen un sitio para alojarnos. La otra opción para escapadas breves está en los campings, una forma económica de pasar unos días fuera de casa, especialmente divertida para niños y jóvenes.

Los precios definen el destino
Este año, los españoles están redescubriendo el país. El número de turistas que decide viajar a otros países se ha reducido considerablemente, ya que los precios son los que deciden el lugar de vacaciones.

Así, este año ha sido el de las grandes campañas promocionales en torno a las vacaciones: packs de vuelo y hotel a lugares como Canarias o las Islas Baleares, descuentos en estancias en la costa mediterránea... Los españoles gastaremos este verano unos 840 euros por persona, según un sondeo realizado por Bancotel.

Y como en tiempos de crisis se agudiza el ingenio, este año se ha popularizado el intercambio de casas como modo de alojamiento. Vamos, que si uno tiene ganas de sol y playa, puede prestar su casa en la ciudad a quienes busquen unos días más urbanitas. El sistema es muy sencillo, se basa en un acuerdo entre particulares y lo más aconsejable es dejar por escrito las condiciones para ambos.

Esta es una buena solución para ahorrar pero también para no dejar desocupada la casa e incluso las plantas o animales de compañía. El mejor consejo en este caso es dejar contratado un seguro de hogar y también el contacto de una persona de confianza ante cualquier eventualidad.

Menos restaurantes y más comida casera
Otra de las medidas que están empleando los españoles es la de reducir los gastos en hostelería. Comer fuera es un placer pero también supone un buen pellizco al bolsillo. Se acabó aquello de "en vacaciones, me olvido de cocinar". Así, una buena indicación es planificar las comidas en el lugar de residencia, hacer la compra en mercados y supermercados, y reducir el consumo en bares y restaurantes. Es sí: de vacaciones uno siempre merece darse algún capricho.

La consecuencia negativa de este ahorro la encontramos en el sector hostelero, que genera sus mayores ganancias durante estos meses, y que quizás tenga en este su último verano, ya que la ley de costas amenaza con hacer desaparecer los populares chiringuitos de a pie de playa.

Ofertas de última hora
Quienes no hayan salido todavía de vacacionoes, no tienen por qué estar excesivamente preocupados. La 'guerra de precios' habitual entre las agencias, hoteles y los buscadores por Internet, se ha vuelto mucho más cruda este verano. Así que quienes aún busquen un chollo, pueden probar suerte en Interne, donde suelen encontrarse mayores ofertas que en las agencias de viaje.

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