Una británica consigue el vestido de novia de sus sueños por 1,15 euros

La novia, Suzanne Daniel, consiguió el traje para su boda a través de una subasta en Internet

Preparar una boda no es sencillo, y menos en los tiempos que corren. Un enlace matrimonial suele conllevar muchísimos preparativos y un considerable desembolso de dinero, por lo que algunas parejas están decidiendo posponer el gran día hasta momentos mejores. No es el caso de Suzanne Daniel, una británica de 24 años, que no solamente ha encontrado a su príncipe azul sino que además ha encontrado el vestido de novia de sus sueños por tan sólo 99 peniques (1,15 euros) en un famoso portal de subastas de internet.

Y así, con su magnífico vestido blanco, de escote halter y con bordados, con un velo de largura media y un gran ramo de rosas de color blanco y rosa, apareció una radiante Suzanne en la iglesia de Saint Andrew’s, en su localidad, Coniston, en el distrito de Lake (Reino Unido). Allí le esperaba su novio, Stuart Walter, de 32 años. La idea que tenían ambos del “gran día” estaba más relacionada con el matrimonio en sí que con la celebración: “No queríamos gastar una fortuna en la boda, porque lo importante es el matrimonio”, comentó Suzanne. “Sólo queríamos las cosas básicas que realmente tenían significado para nosotros”, añadió.

Semejante ganga ha permitido al ya feliz matrimonio celebrar su boda sin tener que derrochar dinero. “Era la primera vez que utilizaba eBay. Pero mi puja ganó”, ha declarado a los medios ingleses la feliz novia. Así de sencillo: estaba navegando por Internet cuando de pronto se topó con el vestido que buscaba. Eso sí, Suzanne tuvo que hacer frente a los gastos del seguro y del envío, con lo que el precio total fue de 86 libras (100 euros). Un precio más que asequible para un vestido que, como contó Suzanne, “estaba hecho a medida en China, y mis invitados pensaron que costaba miles de libras. Así que fue un chollo fantástico.”

Según publicaban medios de comunicación ingleses, como el Daily Mail, la boda fue elegante y clásica, y contó incluso con la presencia de un deshollinador, que según la tradición, es un augurio de buena suerte. A pesar de celebrar una boda “low cost”, los novios no dejaron al azar ningún detalle: los confetis eran pétalos de rosa y la tarta nupcial, de tres pisos y elaborada con pan de jengibre, fue un regalo artesanal de la familia, un nuevo recorte de gastos en la larga cuenta que suelen acarrear las bodas.

A su salida de la iglesia, el matrimonio se sorprendió al observar a numerosos curiosos y fotógrafos que se habían acercado para contemplar a la novia, como si de una pareja de famosos se tratara. Suzanne y Stuart, ya marido y mujer, ofrecieron una recepción en un hotel a 70 invitados para celebrar que el amor no entiende de crisis.

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