En verano, vacaciones seguras y sin riesgos: pautas para asegurarse un viaje tranquilo

Una serie de recomendaciones le ayudarán a disfrutar de su viaje y a evitar problemas

Por la OCU
Algunos ya han salido de vacaciones, pero la mayoría de los españoles lo hará en las próximas semanas. Con la llegada de agosto vuelven como cada año los atascos, los desplazamientos y las ganas de disfrutar de unos días de desconexión junto a los nuestros. Las vacaciones de este verano vienen fuertemente marcadas por la crisis, que ha dejado un 11 por ciento menos de turistas extranjeros en nuestro país en lo que va de año, y que ha hecho que muchos se aprieten el cinturón para poder viajar unos días. Esto ha propiciado un aumento en el interés de los viajes de última hora, y muchos consultan a estas alturas ofertas para encontrar chollos y gangas que alivien un poco el bolsillo. Por esto precisamente es muy importante saber cómo reaccionar si lo contratado no satisface las expectativas y tener a mano una serie de pautas que harán de las vacaciones un viaje tranquilo y sin incidencias. Porque los derechos de los consumidores no se van de vacaciones.

Por ello, si está preparando sus vacaciones, esta serie de recomendaciones, obvias pero muy útiles, le serán muy útiles para prevenir problemas al salir de casa.

Si va en su propio coche, antes de ponerse en carretera, debe revisar el vehículo para asegurarse de que está en buen estado: es la mejor manera de reducir el riesgo de sufrir una avería. Por ello, controle la presión y el estado de neumáticos; y, mida además los niveles de aceite, refrigerante, líquido limpiaparabrisas, dirección asistida y líquido de frenos. También hay que comprobar el estado de las luces, si iluminan correctamente y si no deslumbran al contrario, así como limpiar bien los cristales para atenuar reflejos y poder ver correctamente. Antes de emprender la marcha, compruebe que está bien regulado el asiento y los espejos retrovisores, y coloque el reposacabezas a la altura correcta. Preste atención a los detalles, coloque el equipaje cuidadosamente, de modo que no vayan suelto: en caso de accidente las bolsas o paquetes podrían convertirse en peligrosos proyectiles.

Por supuesto, use siempre el cinturón de seguridad, evite comidas copiosas antes de conducir y no beba nada de alcohol. Procure usar ropa y calzado adecuado y cómodo.

Las prisas son un muy mal compañero de viaje. Póngase al volante descansado, tras haber dormido bien la noche anterior. Pare algunos minutos cada pocas horas o en cuanto se detecte el menor síntoma de cansancio. No se marque un tiempo de llegada, eso solo conseguiá presionarle y le hará acelerar más de la cuenta.

Si va en tren o autobús, hay un consejo básico: conserve siempre su billete. Es la prueba de la existencia de un contrato entre usted y el transportista (compañía ferroviaria o empresa de transporte terrestre...).

En los viajes por carretera, si anulan o retrasan el viaje, es importante identificar la causa. Si es debido a circunstancias de fuerza mayor o fortuitas, el transportista no está obligado a indemnizar: el viajero tendrá derecho a que le devuelvan el importe del billete o la parte del trayecto no realizado. 

No obstante, si es por culpa del transportista, sí que podrá solicitar una indemnización por daños y perjuicios, pero tendrá que justificarlos (por ejemplo, los gastos de manutención y hospedaje, el coste de otros medios de transporte alternativos...). Adjunte a su reclamación copia del billete, tiques, facturas, etc.

El Reglamento del sector ferroviario establece unas compensaciones concretas en caso de retraso, cancelación o interrupción del viaje en tren. Varían según el tipo de retraso, las condiciones de cancelación, etc.

Asimismo, identifique bien su equipaje. Si lleva algo valioso puede hacer una declaración de valor especial . Si se extravía o llega dañado, reclame inmediatamente al llegar a su lugar de destino. Si el problema no es evidente, sepa que en transporte terrestres puede reclamar en un plazo de 24 horas después de la entrega.

Si tras reclamar a la compañía no llegan a un acuerdo, o la solución que le proponen no es ventajosa, puede solicitar la mediación de la Junta Arbitral de Transporte Terrestre. Estos organismos, presentes en todas las Comunidades Autónomas, son competentes para resolver reclamaciones sobre transportes terrestres de pasajeros y mercancías, siempre que el importe de lo reclamado no supere 6.000 euros (si la cuantía es superior debe haber un acuerdo expreso) y si no lo rechaza expresamente ninguna de las partes.

Por último, si viaja en avión, acuérdese también de conservar siempre su billete como prueba de contrato. Si anulan o retrasan el viaje, es importante identificar la causa. Si es debido a circunstancias de fuerza mayor o fortuitas, el transportista no está obligado a indemnizar. Pero si se trata de una cancelación imputable a la compañía: el viajero tendrá derecho a las compensaciones que establecen las normas (la devolución del importe del billete más las posibles indemnizaciones, entre 250 y 600 euros, según el vuelo). En caso de retraso debido al transportista, el viajero también tiene derecho a unas indemnizaciones preestablecidas. La compañía además debe ofrecer a los usuarios la asistencia necesaria (alojamiento, traslados, comida y bebidas...).  En caso de overbooking, sepa que hay unas indemnizaciones previstas, en función del tipo de vuelo, distancia, etc. Además, puede reclamar los daños y perjuicios adicionales, siempre justificándolos.

Un problema habitual en los vuelos es la pérdida o daños en el equipaje. Si le ocurre, al llegar a su destino formule una queja por escrito en el mostrador de la compañía, usando para ello el P.I.R., el Parte de Irregularidad en el Equipaje. Y luego formule una reclamación por escrito (en los 7 días siguientes, o hasta los 21 si se trata de un retraso).

Y además, recuerde que es probable que en alguna póliza (específica de viajes, multirriesgo del hogar, seguro de tarjetas....) tenga cubierta la asistencia en viaje, o bien que incluya entre la cobertura un seguro de equipajes: revíselas para ver si es así. Y si dispone de un seguro de reclamación de daños, no dude en utilizarlo.

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