Un adolescente estadounidense da la vuelta al mundo él solo en su velero

Zac Sunderland se ha convertido en el regatista más joven de la historia en realizar este viaje

Zac Sunderland llegó ayer a su ciudad natal, Marina del Rey, a las orillas de Los Ángeles. Lo hizo después de dar la vuelta al mundo, él sólo, a bordo de su velero. Y con tan solo 17 años.

En el puerto le esperaba su familia, numerosos admiradores y una multitud de fotógrafos y reporteros ávidos por conocer de cerca de la persona más joven de la historia que ha realizado este viaje. Ancló su barco y dio por finalizado así una aventura con la que ha navegado 28.000 millas (51,860 kilómetros) y que comenzó hace más de un año. "Han sido trece meses de locura... y, sí, es asombroso estar finalmente aquí", dijo nada más tocar tierra.

Zac es un chico fuerte, con el pelo claro, la piel dorada y esa típica imagen de surfero californiano: nada a simple vista le diferencia de cualquier muchacho de su edad. El mejor compañero de Zac en estos trece meses ha sido su velero, llamado "Intrépido", de 36 metros de eslora, un calificativo que viene como anillo al dedo a este valiente, decidido y ambicioso joven.

El 14 de junio de 2008, con 16 años, Zac partió de Marina del Rey, en dirección oeste con un sueño. Y desde entonces ha vivido numerosas experiencias a bordo de "Intrépido": cumplió 17 años en 29 de noviembre en el Cabo de Buena Esperanza. Una travesía por el globo en la que se ha enfrentado a diversos peligros, desde encuentros con piratas a huracanes.

Durante todo este tiempo, Zac ha viajado en soledad, pero no ha estado solo. Su familia le ha apoyado en todo momento, en cada etapa, día tras día, en esta insólita aventura. Su padre, Laurence Sunderland, propietario de Sunderland’s Yacht Management & Shipwrights, acudió a varios puertos donde atracaba Zac para ayudarle con las reparaciones que ha ido necesitando el velero. Zac, mientras tanto, ajeno a toda preocupación, surfeaba.

Además, el joven ha ido narrando sus experiencias en el blog de su página web, que actualizaba diariamente contando las novedades en alta mar. Durante este duro viaje, se alimentaba de comida deshidratada y en conserva, pero también uno de los patrocinadores le hacía llegar frutas y verduras frescas.

Piratas, averías y pobreza
Pero no todo fue fácil. En una ocasión, "Intrépido" quebró y sufrió daños, por lo que tuvo que navegarlo toda la noche, sin dormir. El cansancio fue, según declaró el joven, su desafío más duro.

Además, entre Australia y las Islas Coco, Zac se topó con unos inesperados enemigos: los piratas. "Tenía ese barco que me seguía por todas partes y hacía círculos alrededor de mí", ha contado. Así pues, Zac llamó a las autoridades navales australianas, que ahuyentaron la nave.

En este intrépido viaje, Zac ha conocido a un sinfín de gentes, de los lugares más recónditos del planeta. Le impresionó sobremanera la pobreza que encontró por todo el mundo, y la sensibilidad de sus gentes: "En otros países, uno encuentra a 13 personas que viven en una choza de barro y son la gente más amable y generosa", dijo.

Confianza en las posibilidades de uno mismo
Ahora Zac quiere escribir un libro sobre sus aventuras y espera que sirvan de inspiración y motivación a gente joven como él. Según han recogido los medios de comunicación de su país, este adolescente cree firmemente que todo el mundo debería conocer y explotar sus posibilidades: “Hay tantas cosas que la gente puede hacer, solo con su motivación y ambición... lo mío es estar ahí para realizar cosas difíciles. Ir a por ello.”

Y es que parece que no hay nada que detenga a este adolescente. Muchos de quienes ayer le aclamaban a su llegada, afirmaban que Zac "se fue como un chico y vuelve como un hombre". Zac ha conseguido un hito histórico, pero también un importante reto personal.

Para realizar una proeza como esta es necesaria mucha madurez. Charlie Nobles, director general de la American Sailing Association, dijo en declaraciones a la agencia AFP que el viaje de Zac a lo largo del mundo es una hazaña increíble: “La paciencia, el conocimiento y la fortaleza que se requiere para un viaje como este son inconmensurables”. Unas cualidades que no suelen aplicarse a navegantes de la edad de Zac, ya que en la adolescencia generalmente lo que importa es la instantaneidad.

La pasión del joven por la navegación viene desde el mismo instante en que nació. Su madre, Marianne, dio a luz al pequeño a bordo de un yate. Zac, que es el menos de seis hermanos, ha sentido desde niño una especial admiración por el mar y por aquellos que decidieron zarpar completamente solos hacia el horizonte, como el aventurero Robin Lee Graham, que en 1965, con 16 años, partió de California y se dedicó a navegar por el mundo durante cinco años.

Ahora Zac tiene más sueños en su mente y mucha determinación por conseguirlos. Esa es, sin duda, su mayor conquista.

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