Aniversario histórico: Hace 40 años que el hombre pisó la Luna

El próximo 20 de julio se cumplirá el aniversario con la incertidumbre de saber, si también pisaremos Marte

El mundo entero contuvo la respiración. La gente se apelotonaba frente a las televisiones en blanco y negro y muchas ya en color, y por un momento, todas las personas prestaban atención al mismo hecho, a las mismas imágenes, haciendo historia de una forma única que les hacía especiales. Nunca antes habían visto lo que estaban a punto de presenciar y por poco, por muy poco, no consiguen verlo. Tan sólo 30 segundos separaron el éxito del fracaso, cuando el capitán Buzz Aldrin le comentó al jefe de la misión Apolo XI, el capitán Neil Amstrong, que tan sólo les quedaban 30 segundos de combustible.

“Houston, aquí Base Tranquilidad, el Águila ha aterrizado”. El hombre, había pisado la Luna.



 

 A partir de este momento comenzó el júbilo y la euforia por haber conseguido aterrizar una nave espacial en la Luna, y no sólo eso, sino que además, dos personas estuvieron cerca de dos horas andando por la superficie lunar. Y desde luego que no era una tarea fácil.

La intención de llegar a la Luna, comenzó algunos años antes, cuando el presidente de Estados Unidos, John Kennedy, anunció en 1962 que el hombre debía pisar la Luna. De hecho se hizo más que célebre la frase “la aventura más grande y peligrosa en la que jamás se ha embarcado el hombre” y “no porque es fácil sino porque es difícil”, el hombre debe pisarla.

 

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A partir de este momento, el gobierno estadounidense y la NASA comenzaron a trabajar sin descanso desarrollando el programa Apolo. Éste supuso una inversión de 24.000 millones de dólares y la participación de casi 400.000 trabajadores estudiando y construyendo el mayor cohete espacial que había hecho el hombre hasta ese momento.

Tras siete años de duro trabajo, en 1969, la NASA tenía preparada la misión y ya sólo quedaba llevarla a cabo, lo que realmente suponía, la parte más delicada de este proyecto. La Luna dista a 400.000 mil kilómetros de distancia de la base de Cabo Cañaveral, centro de operaciones de la NASA en Estados Unidos. En una nave que estaba compuesta de 5.600.000 piezas distintas, se subieron tres personas, Neil Amstrong, jefe de la misión, Buzz Aldrin y Michael Collins. Era el 16 de julio de 1969 y estos tres pilotos se dirigían a un lugar en el que nunca antes se había estado. Se marchaban orgullosos de representar al mundo y en especial, a la raza humana en este singular proyecto pero no tenían ninguna certeza de si volverían sanos y salvos.


Para dar un dato del elevadísimo riesgo que conllevaba esta misión, si la nave funcionara al 99,9 por ciento de sus posibilidades, la NASA había cifrado en 5.600, las posibles averías a las que se arriesgaba la nave. Con este panorama zarparon en un cohete espacial que tenía una altura de más 116 metros, el Saturno V.

Tras cuatro días de viaje, la misión Apolo comenzó a aproximarse a la órbita lunar. Habían recorrido ya 384.000 kilómetros de distancia y alrededor de 600 millones de personas, seguían la misión desde sus televisores, en la Tierra, aunque el momento más delicado de la operación estaba aún por llegar, el aterrizaje.

A medida que se aproximaban a la superficie lunar, los astronautas se percataron que se habían desviado alrededor de 6 kilómetros del punto estimado para aterrizar. La superficie lunar, no es precisamente un campo verde lleno de pasto. Las rocas amenazaban el éxito de la misión pero la pericia de capitán Aldrin a los mandos, evitó una tragedia televisada para todo el mundo. Tras lo anteriormente comentado de “30 segundos”, únicas palabras para decir que sólo les quedaban 30 segundos de combustible, pudieron pisar la superficie en una zona plana y sin ningún sobresalto más.

Al bajar por la escalerilla, Neil Amstrong, comandante de la operación y primer ser humano en pisar la Luna, pronunció las palabras “Es un gran paso para un hombre”, frase que dada la baja calidad de la transmisión con Houston, se malinterpretó con la conocida “es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad”

Permanecieron cerca de dos horas en el planeta y finalmente pudieron volver sanos y salvos a la tierra no sin antes, clavar una bandera americana sobre la superficie.



Esas imágenes dieron la vuelta al mundo, al nuestro ya claro. Durante cinco años más, la NASA envió hasta cinco misiones tripuladas para andar, estudiar y analizar todo lo posible sobre esta nueva conquista humana.

¿Sabíais por ejemplo, que un equipo de ingenieros español, fue esencial para el éxito de la misión? Pues así es, porque Luís Ruiz de Gopegui, dirigió la base que la NASA, construyó en España para recibir la información del Apolo mientras estaban en órbita y se lo retransmitían a Houston, es decir, la comunicación entre la nave y la NASA, pasó por nuestro país, por la base de Fresnedillas, en la Sierra de Madrid.

Desde entonces, la Luna no ha vuelto a ser testigo de nuestras aventuras. Quizás sea Marte el próximo destino, quizás sea otro pero el caso, es que se vana cumplir 40 años desde aquella increíble hazaña, que ante todo podemos afirmar, es y será de las mayores proezas del ser humano.

 

 

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