Las adopciones en España, del fenómeno social a primer país de destino

Cada año 40.000 niños son adoptados en un país diferente al suyo de origen

España puede enorgullecerse de liderar dos importantes rankings: somos el primer país en donaciones de órganos y también el primero en adoptar a niños de otros países.

Una práctica que comenzó como “fenómeno social” a mediados de los noventa, según Salomé Adroher, vicedecana de Relaciones Internacionales e Institucionales de la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia de Madrid, y ahora, “diez años después, se ha convertido en el primer país de destino en el mundo”.

Una realidad que afecta a 40.000 niños de todos los rincones del planeta cada año. "La adopción internacional supone una peculiar y silenciosa migración de 40.000 niños que, cada año, son desplazados desde su país, sociedad y cultura de origen hasta el país de su nueva familia", ha señalado Adroher, en el segundo curso de la Escuela de Verano del Poder Judicial celebrado en Bergondo (A Coruña).

Esto significa que cada año, casi medio millar de pequeños que han perdido a sus padres dejan atrás sus ciudades o pueblos en busca de una nueva oportunidad, y los españoles son los más dispuestos a ofrecerles un nuevo hogar.

Los niños adpotados en nuestro país provienen principalmente de Europa del Este, Asia y África. De esta manera, en 2007, del total de niños acogidos, la mayoría eran chinos (1.059), seguidos de los rusos (995), etíopes (481), ucranianos (338) y colombianos (174). Según recoge Europa Press, hace diez años era América quien ocupaba el primer lugar.

El proceso de adopción de un pequeño es largo y costoso, pero la gran mayoría de los nuevos papás aseguran que merece la pena. Para poder adoptar a un menor, hay que cumplir tres requisitos indispensables: ser considerado "capaz" conforme a las exigencias de capacidad objetivas previstas en el Código Civil; ser declarado "idóneo" por la administración autonómica competente, que realizará un estudio psicofísico para determinar el grado de adecuación de las capacidades de los padres adoptantes; y finalmente ser elegido, ya que sólo serán asignados a niños adoptables aquellos que mejor se ajusten a sus necesidades, según publica Europa Press.

Las adopciones internacionales suponen una opción para las parejas que no pueden concebir hijos pero que quieren formar una familia. Además, los trámites para adoptar a un menor de fuera de nuestras fronteras resultan considerablemente más rápidos que en el caso de niños españoles, aunque es cierto que requieren un importante desembolso económico. Muchos de los niños que llegan cada año a su nueva familia española tienen importantes carencias, tanto físicas como emocionales o psicológicas, por las experiencias vividas en sus casas o países, por lo que los expertos advierten que la integración de uno de estos niños en nuestras casas no siempre es un camino fácil, pero sí gratificante.

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