Vivir en pareja es bueno para el espíritu y también para la salud: reduce el riesgo de demencia

Compartir el día a día bajo el mismo techo reduce en un 50 por ciento el riesgo de sufrir enfermedades neurológicas

Los matrimonios duraderos tienen efectos positivos en la salud. No es extraño ver parejas ya maduras cuya salud parece ligada, ya que cuando uno de los dos enferma, la salud del compañero se resiente. Ahora conocemos una de las razones que hacen de vivir en pareja la mejor terapia: un ensayo publicado por el British Medical of Journal confirma que convivir es beneficioso para la salud y alarga la vida.

Especialmente en edades avanzadas, cuando según el trabajo, convivir tiene un efecto positivo y protector contra el deterioro cognitivo. Es decir, reduce en un 50 por ciento el riesgo de padecer demencia y Alzheimer al envejecer. Vamos, que vivir enamorado no solo es bueno para el espíritu, sino también para nuestro cuerpo.

Además, el riesgo de sufrir estas enfermedades es mayor en aquellas personas que se separan o enviudan en torno a los 50 años, tras una relación muy larga. Y más aún, el equipo de científicos suecos que ha elaborado el estudio en el Instituto Karolinska en Estocolmo, achaca estas proporciones a la falta de un compañero que nos ayude a proteger nuestra mente. Así pues, parece que el amor favorece la cordura.

La demencia es uno de los principales males que afectan a nuestros mayores, sobretodo a partir de los 65 años, una enfermedad que crece con el aumento de la esperanza de vida: en 2005, en el mundo había 25 millones de personas con deterioro de sus capacidades mentales, según los datos de los investigadores de este estudio. Y las predicciones no son alentadoras: se calcula que en 2040 habrá más de 80 millones de personas con pérdidas de memoria.

Pero, ¿cómo es posible demostrar la relación entre demencia y pareja? El equipo de investigadores, liderados por Miia Kivipelto, dividió a los 2.000 participantes en el estudio en cuatro grupos: solteros, casados o parejas de hecho, divorciados y viudos, y observó sus reacciones durante más de 20 años. Analizó minuciosamente la salud cerebral de estas personas y se concluyó que los viudos y separados sufrían mayor tendencia a la demencia.

Para los investigadores, esto tiene una explicación muy clara: "Vivir en pareja implica retos sociales y cognitivos que tienen un efecto protector en el cerebro." Estos descubrimientos tienen fuertes implicaciones para prevenir y tratar a pacientes con estos padecimientos.

Pero no solo la soledad está detrás de la demencia o la pérdida de memoria. Diversos estudios ya han apuntado a otro tipo de factores de riesgo a la larga de estas dolencias, como una vida sedentaria, sin ejercicio, una dieta poco saludable, o la ausencia de motivación intelectual.

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