El oficio más romántico: escribir cartas de amor por encargo

Una mujer cubana lleva 15 años escribiendo cartas románticas a clientes de 20 países distintos

A mano, con sentimiento y buena letra, como en los mejores romances clásicos, una periodista cubana escribe a mano cartas de enamorados. Lleva 15 años haciéndolo, y es que posee uno de los trabajos más románticos que se pueden tener: redacta cartas de amor por encargo. Convencida de que en la era informática “la gente aún no ha perdido la fe” en ellas, según cuenta a la prensa de su país.

Se llama Liudmila Quincose, tiene 34 años y es poetisa. Le encanta escribir y utiliza su talento para ayudar a los demás. "Una carta de amor es una necesidad para cualquier persona, cuando las escribo siempre pienso en quién la va a recibir, en la emoción o el alivio que va a sentir", asegura. Defensora del amor, un día de junio de 1994 decidió colgar un singular cartel a las puertas de su casa, en Sancti Spíritus (Cuba): “Escribanía Dollz. Se escriben cartas de amor a cualquier hora. Cartas de negocios y cartas de suicidas de 8.30 a.m. a 3.00 p.m.” Un primer cartel un tanto serio, pero que le ha valido el reconocimiento y la fama de ser la mejor “Cupido” del país.

Aquella vez tuvo que esperar un mes hasta que alguien se decidió a entrar en la escribanía. Su primer cliente fue un hombre, bastante desesperado, que creía perder a su esposa. “Eran cerca de las 10 de la noche; entró, se acomodó en un sillón y me contó casi toda su vida. Aquello me sorprendió. Él esperaba que yo hiciera un milagro”. Afortunadamente, la carta hizo su mágico efecto, todo salió bien, consiguió reconciliarse con su mujer y recuperó la tranquilidad.

Una idea que en un principio le pareció graciosa, pero que pronto se convirtió en un negocio y, lo más importante, en una vía para dar rienda suelta a la “mucha necesidad de comunicación” que Liudmila encuentra en la sociedad. Desde aquella primera historia, cientos de personas han pasado ya a visitar a Liudmila. Tiene fama en toda Cuba porque sus cartas siempre resultan eficaces. Su secreto está en su gran sensibilidad, en poner todas sus energías en cada una de las historias de amor y, por supuesto, en su gran dominio de la escritura.

Las cartas "más fáciles son las que se regalan para decirle a otra persona cuánto se le quiere", y "las más difíciles son cuando las parejas están peleadas", explica Liudmila, que perdió la cuenta de "cuántas" ha redactado en estos 15 años y no asume el raro oficio como "un medio de vida", asegura.

"Cada vez que una persona viene, yo siento una felicidad muy grande. No es un medio de vida porque de esto yo no vivo, si tienen cinco pesos, me los pagan, pero por ejemplo, las que yo respondo, que son más que las que vendo, son totalmente gratis", explica la mujer, cuya escribanía atiende pedidos de unos 20 países.

Preguntada por el éxito de sus amorosas cartas, Liudmila es humilde: “El amor todo lo perdona, lo salva, no pone peros.” ¿Podríamos decir que es una escribana en pleno siglo XXI? “De los viejos escribanos envidio el trazo de sus letras, los dibujos de sus firmas. Sus cartas eran bellas, yo solo escribo en un papel especial”, cuenta.

Eso sí, Liudmila agradece que el hecho de hacer cartas de amor por encargo, le ha aguzado lo sentidos. Se ha ido adentrando en un mundo creativo cada vez más rico, que le permite evolucionar como escritora y también ayudar a sus clientes. Liudmila necesita inspiración, pero tal y como ha contado a la prensa cubana, le gusta ver las caras a las personas. Tal y como ellos hablan, ella escribe. “No puedes hacer una carta muy elevada para alguien medio. Hay gente muy práctica y no debes redactarle un mensaje muy poético, porque se da cuenta el que la recibe.” Una mujer convertida en mensajera de amor, probablemente el oficio más dulce del mundo.

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