Un cruce de amargas acusaciones complica el divorcio de Ingrid Betancourt

Juan Carlos Lecompte la acusa de infidelidad y ella contraataca diciendo que también la engañó y que consume drogas

Lo que comenzó como un proceso normal de divorcio, comienza a enturbiarse con polémicas acusaciones. Ingrid Betancourt y su todavía marido Juan Carlos Lecompte han roto el silencio que habían mantenido hasta el momento para hacerse duros reproches. En el mes de marzo, la ex candidata presidencial colombiana solicitó el divorcio argumentando “separación de cuerpos de hecho”, debido a los seis años que permaneció secuestrada por las FARC, un plazo superior a los dos que estipula la ley como causa, e “incumplimiento de los deberes conyugales”.

Sin embargo, los abogados de Lecompte rechazaron estas alegaciones diciendo que la separación no fue voluntaria sino “por fuerza mayor” por lo que buscan la manera de que sea él quien presente la petición. El publicista se confesó defraudado por el comportamiento de su aún esposa, por cuya liberación luchó con todos los medios a su alcance. “Sabía que ella podría perder el amor, que el tiempo pasa y la gente cambia, pero esperaba otra actitud por su parte” dijo. Una de las armas que utiliza Lecompte es el libro publicado por los tres estadounidenses que compartieron cautiverio con Betancourt y que también fueron liberados.

En Fuera de cautiverio, Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell darían a Lecompte las pruebas que avalan la acusación de infidelidad contra su esposa. Y es que en este libro se revelan presuntos encuentros con el político Luis Eladio Pérez y el propio Gonsalves. “Nunca vimos ni a Clara (Rojas) ni a Consuelo en ese tipo de comportamiento con algún otro secuestrado, ni tampoco las vimos dormir en las camas de otros hombres, como sí lo hicieron Lucho (Luis Eladio Pérez) e Ingrid (Betancourt) y Gloria (Polanco) y Jorge (Géchem)", narra en el texto Stansell.

Sin embargo, Ingrid no se ha quedado de brazos cruzados ante estas informaciones. Asegura que Lecompte también tuvo una aventura mientras ella estaba secuestrada, algo que él, poco después de que la liberaran, calificó como mentira: “Quién sabe qué cosas oyó o le contaron de mí en su secuestro, como una supuesta relación que tuve con una mexicana”. En su intento de demostrar que el culpable del deterioro de la relación es él, añade una acusación por presunto consumo de drogas. La guerra ha comenzado.

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