La crisis económica perjudica la salud de los ciudadanos

La OMS alerta sobre las secuelas psíquicas que la crisis está produciendo en la sociedad

Ya no sólo sufre el bolsillo por la crisis. La salud comienza a resentirse en algunas personas que sufren la crisis económica de una forma más aguda. El estrés laboral, que antes salpicaba a las personas que trabajaban demasiadas horas o por lo menos, más que la media, ahora se topa con las personas que temen perder su puesto de trabajo y su fuente de ingresos para poder sobrellevar los duros tiempos que corren. Peor parados salen los que ya perdieron su trabajo y no consiguen otro empleo. Estas personas, no sólo han perdido su medio de vida sino que además han perdido también cualquier tipo de fuente de ingresos para hacer frente a sus hipotecas, gastos de casa, seguros médicos, hijos y demás obligaciones que debe hacer frente cualquier persona de la sociedad actual.

La Organización Mundial de la Salud alerta sobre este nuevo problema al que se enfrenta la sociedad. Primero perdemos nuestro empleo, lo que nos genera una sensación de terrible angustia. A la vez que el número de parados aumenta, las redes de protección social, los ahorros y el gasto en salud disminuyen. Es más importante hacer frente a los pagos de la hipoteca o de las letras que tenemos contratadas que cualquier otro tipo de gasto. De esta manera, el estrés y la ansiedad hacen que la salud mental de la sociedad se resienta, y este problema, a la larga, será más complicado de solucionar.

La pobreza y la pérdida del poder adquisitivo generan estrés a quien lo padece. Si antes podía destinar cierto dinero a un gasto determinado, ahora no, con lo que empieza el resentimiento. Sumado al sentimiento de exclusión social y al desempleo, esta situación se convierte en un problema serio que puede desencadenar en fuertes trastornos psíquicos.

Los principales síntomas de esta patología emocional son el insomnio, la ansiedad, problemas de estómago o incluso problemas dermatológicos y de calvicie. Muchos acuden al médico para tratar sus problemas aunque por lo general, estas personas acuden por depresión o por fuertes síntomas de ansiedad. Otras muchas personas, padecen insomnio que no hace más que agravar su situación como en cadena. Comienza poco a poco a dormir menos, a conciliar el sueño bien entrada la madrugada porque no han conseguido hasta ese momento dejar de pensar en la difícil situación por la que atraviesan. Posteriormente, el insomnio hace que cada vez duermas más tarde y por consiguiente, duermas menos horas. Esto produce menor rendimiento laboral, mal humor, cansancio y en definitiva, peores resultados laborables que pueden condicionar la continuidad de las personas en sus puestos de trabajo.

Aunque los mayores perjudicados por esta situación económica, según la OMS, serán los países en vías de desarrollo. Todos estos gobiernos que aún tienen un servicio sanitario muy reducido o prácticamente nulo, verán agravarse su situación a medida que avance esta crisis económica, la peor desde el “crash” de Wall Street en 1929.

Ya han sido varios los gobiernos africanos que han anunciado recortes en la salud pública. La malnutrición y las enfermedades diarreicas producirán más muertes de lo que nos esperamos, habrá más brotes de cólera y demás enfermedades contagiosas y lo que más preocupa a la OMS, los gobiernos no tendrán los fondos necesarios para hacer frente las nuevas epidemias.

Un panorama realmente desolador que no hace más que agravar la situación en la que viven desde hace décadas.

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