Continúan las investigaciones sobre el accidente del avión de Air France, mientras Brasil descarta que sufriera una explosión en pleno vuelo

Avanzan las investigaciones para esclarecer lo sucedido en el vuelo AF477 de Air France que partió de la ciudad brasileña de Río de Janeiro el pasado Lunes de madrugada y que se precipitó en el océano Atlántico a unos seiscientos kilómetros al noreste de la isla brasileña de Fernando de Noronha.

El ministro de defensa brasileño, Nelson Jobin ha asegurado que por el momento, cualquier hipótesis de lo sucedido es viable hasta que puedan encontrar el aparato siniestrado y así establecer una teoría oficial sobre el fatal accidente en el que han perdido la vida 228 personas. Sí se descarta la opción de un ataque terrorista que hubieran podido poner una bomba en el avión, teoría airedada a raíz de la distancia en la que han ido apareciendo escombros.  El ministro ha dado a conocer también que además de los asientos que encontraron, han hallado piezas de metal del casco de la nave y objetos triangulares azules y blancos pertenecientes a la parte interior de la nave. La esperanza de encontrar supervivientes se desvanecen por completo al cumplirse ya el tercer día de búsqueda de los restos del avión, en medio del océano.

Lo que parece más que probable es que el avión se estrellara tras una complicación en los aparatos eléctricos de la nave. Esta información ha sido publicada por el diario brasileño Jornal da Tarde que, citando fuentes de la compañía aérea, el avión envió seis mensajes de emergencia entre las 4:10 y las 4:14 de la mañana del lunes. Estas señales de emergencia conducen la investigación a la hipótesis del fallo eléctrico como causa del accidente. Si este fallo se produjo por un rayo que impactó contra el avión o por una explosión, aún no está comprobado pero los mensajes si alertaban de fallos en los sistemas de navegación de la nave.

El primero de los mensajes lo mandó el comandante del avión, Marc Dubois, que llevaba trabajando en Air France desde 1988. El comandante, alertó que estaban entrando en una zona de difíciles turbulencias, con nubes cargadas de electricidad y mucho viento. Tan sólo unos segundos más tarde, entre las 4:10 y las 4:12, el comandante envió dos mensajes más alertando de fallos en el sistema de cola y en el ordenador primario del avión. Posteriormente, se envió otro mensaje alertando de importantes fallos en el sistema para dirigir los espoilers, partes de las alas para dirigir los aterrizajes. Tan sólo un minuto después, a las 4:14 los pilotos del avión mandaron el último aviso. En él, se alertaba de la velocidad vertical del avión, tras perder la presurización del avión. Estos mensajes anularían la hipótesis de una explosión en vuelo.

Hay otras teorías que hablan sobre la altura a la que volaba el avión antes de comenzar a emitir los mensajes de ayuda. La altura habitual de crucero de un avión en el punto en el que se le perdió la pista del radar era de entre 11.000 y 12.000 metros. El avión se mantuvo sin embargo a la altura de crucero inicial en unos 10.000 metros. Esta medida es habitual cuando se atraviesan tormentas o hay problemas de vientos ya que los pilotos intentan evitarlos cambiando de altura o manteniendo una velocidad constante.

La fiscalía francesa se ha comprometido a realizar un informe sobre las causas del accidente para dentro de un mes. Paul Louis Arslanian, presidente del BEA, organismo francés encargado de la investigación mantiene la posibilidad que no aparezca el aparto dadas las dificultades técnicas y demográficas en las que se produjo la caída del avión.

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