No hay duda: Los restos del avión encontrado pertenecen al desaparecido de Air France

Tanto el gobierno francés como el brasileño aseguran que se trata del avión desaparecido

El avión Airbus 330 de la compañía Air France que desapareció de los rádares el pasado domingo ha sido localizado a 650 kilómetros al noreste de la isla brasileña de Fernando de Noronha. Los restos del aparato podrían estar esparcidos en una franja de cinco kilómetros de longitud que avistaron los equipos de las fuerzas aéreas brasileñas, en medio del océano atlántico a mil kilómetros de las costas de Brasil y a dos mil kilómetros de las costas senegalesas.

Hacía el lugar se dirigen en estos momentos tres barcos mercantes, especializados en la detección submarina, dos de bandera holandesa y uno con bandera francesa. Además de estos barcos, tanto Francia como Brasil están participando activamente en la localización de los restos con aviones y barcos de la armada que poco a poco van llegando a la isla Fernando de Noronha.

El ejército francés ha confirmado que aunque no cabe duda que se trata del avión desaparecido, tendrán que realizar pruebas técnicas sobre los restos de fuselaje, asientos y demás piezas que vayan apareciendo del avión para poder realizar una confirmación formal.

Los motivos por los que el avión se pudo precipitar comienzan a airear numerosas teorías que no se podrán confirmar hasta que aparezcan las cajas negras del aparato. Después que expertos de todo el mundo especializados en aeronáutica declararan que un rayo por sí sólo no puede derribar un avión, otras opciones aparecen sobre la mesa para esclarecer las causas reales del suceso. Las cajas negras no sólo aportarán información técnica de los últimos momentos del vuelo de la nave sino que también tienen registradas las conversaciones de sus pilotos, clave fundamental para saber la verdad de lo sucedido. Aunque la tarea de localizar las cajas negras del avión no es tan sencilla como parece. La profundidad del océano en la zona donde se han localizado los restos, puede ser de entre cuatro y cinco mil metros. Si a esto le sumamos la fuerza que tiene el mar en ese punto hace de las tareas de localización de las cajas negras, una tarea muy complicada.

No es el único inconveniente que tienen las cajas negras del avión. Para localizarlas, las cajas negras emiten ondas ultrasónicas que en este caso, dada la profundidad donde se encontrarían, emitirían señales demasiado débiles como para reconocerlas. El tiempo juega contra reloj para poder saber que ocurrió en realidad porque además, las cajas negras dejan de emitir señales a los veinte días del accidente, por lo que los dispositivos de búsqueda del aparato trabajarán sin descanso para encontrarlas.

Respecto a las causas del accidente, el ministro de interior francés Hervé Morin asegura que le parecería temerario calificar el accidente de ataque terrorista, aunque también afirma que la teoría que un rayo partió el avión le parece de muy poca credibilidad, de ahí la importancia de encontrar dichas cajas negras.

Mientras tanto, los familiares y amigos de los desaparecidos, se han instalado en un hotel cercano al aeropuerto francés Charles de Gaulle con el fin de obtener pronto respuestas y conocer de primera mano los avances de la investigación. De confirmarse lo que parece inevitable, familiares y amigos partirían a la zona para reconocer a los posibles fallecidos en el caso que aparecieran.

Se ha confirmado también que una tercera persona es de nacionalidad española. Se trata de una de las azafatas de Air France que trabajaban durante el vuelo. Clara M.A. de padres argentinos y afincada en París, nació en la ciudad española de Málaga y junto a la catalana Ana Negra y al sevillano Andrés S.M. forman el grupo de víctimas españolas del terrible suceso.

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