Una consultora catalana y un ingeniero sevillano entre los 228 pasajeros del Airbus 330 desaparecido en el Atlántico

El director general de la compañía, Pierre-Henri Gourgeon, ha informado que la aeronave procedente de Rio de Janeiro y con destino a París alertó de un cortocircuito 'en una zona alejada de la costa' cuando atravesó una zona tormentosa con fuertes turbulencias a las cuatro de la mañana y que pudo ser 'fulminada por un rayo'

En un primer momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España dijo que no tenía constancia de que hubiera españoles entre los 228 pasajeros del avión y que había que esperar a que saliese la lista definitiva para para poder confirmar este dato. Sin embargo, Air France confirmó ayer, en torno a las 18:40 horas, que dos españoles viajaban en el avión.

Uno de ellos, según ha informado la agencia Efe, es el ingeniero sevillano Andrés Suárez Montes, casado y sin hijos, de 38 años, nacido en Marchena y empleado en Río de Janeiro (Brasil) para la empresa Schlumberger, una de las empresas de servicios para la industria petrolera más grande del mundo. El otro pasajero español es Ana Negra Barrabeig, una catalana de 28 años que reside en Dubai desde hace dos años y medio. Según elpais.com, la joven se casó el pasado 6 de mayo y se fue a Brasil de viaje de novios. Ella y su marido, Javier álvarez, se despidieron en el aeropuerto de Río de Janeiro. Él regresó a Dubai para trabajar y ella iba a ir unos días a Cataluña para estar con su familia, muy conocida por su negocio del cava en la zona del Penedés.

También iban a bordo 80 brasileños, 76 franceses, 17 alemanes, tres italianos y ciudadanos británicos, chinos y húngaros. En su último comunicado publicado en su página web, la aerolínea “envía sus sinceras condolencias a las familias y a los allegados de los pasajeros y de los miembros de la tripulación que se encontraban a bordo del vuelo”. La compañía ha puesto a disposición de los afectados “ayuda psicológica” tanto en el aeropuerto Charles de Gaulle, al que debía haber llegado el avión, como en el de Río de Janeiro, del que despegó.

Día y noche en busca del avión
Las labores de búsqueda del vuelo AF 447 continúan desde ayer. Los equipos de rescate brasileños estuvieron toda la noche rastreando las costas por aire y mar, mientras que aviones franceses se encargan de buscar en las costas africanas, en aguas de Senegal y Cabo Verde. Por el momento hay una pista: un piloto de la aerolínea TAM aseguró ver ayer unos “extraños puntos naranjas”, que podrían ser llamas, en aguas de Senegal después del accidente, según ha informado la Fuerza Aérea Brasileña y las autoridades de aviación civil.

Nicolás Sarkozy pidió ayer ayuda al Pentágono para encontrar el avión con sus sistemas de rastreo vía satélite y dio las gracias a los países que están colaborando en esta difícil búsqueda.

España colabora en las labores de búsqueda
Fuentes del Ministerio del Interior han informado a Efe que un CASA 235, un avión de la Guardia Civil dedicado a la lucha contra la inmigración ilegal en las costas africanas, se incorporó a primera hora de ayer por la tarde a las tareas de localización del Airbus A330-200 de Air France. El aparato, del servicio de Fronteras Exteriores de la Unión Europea (Frontex) y con base en Dakar, partió de Senegal y después de hacer escala en Cabo Verde se incorporó a la misión.

La mayor tragedia de la historia de la aviación francesa

Después de que la compañía Air France confirmara ayer que uno de sus aviones, el vuelo AF 447 con destino París que despegó de Río de Janeiro, había desaparecido de los radares, se sembró el pánico y la incertidumbre en el aeropuerto Charles De Gaulle de la capital francesa, en el que esta aeronave tenía que haber tocado tierra a las 11:15 de la mañana.

En el avión, un Airbus A330-200, viajaban 228 personas entre los pasajeros y la tripulación, y su rastro se perdió después de que sobrevolaran la isla de Fernando de Noronha. Desde su desaparición, ni la compañía aérea ni el aeropuerto tuvieron contacto con la aeronave.

Aún con las pantallas indicando que la llegada del avión se ha "retrasado", los familiares de los pasajeros fueron llevados a una sala para recibir la peor de las noticias y horas más tarde el presidente Nicolás Sarkozy se dirigió hacia allí para prestarles su apoyo. En las primeras horas de incertidumbre nadie hablaba de accidente, aunque el ministro de Ecología y Desarrollo francés, Jean Louis Borloo, calificó la situación de dramática y aseguró que "apenas había margen para la esperanza" y que “había que empezar a familiarizarse con la peor de las hipótesis", ya que "todo parecía indicar que sí había ocurrido un accidente”.

Las primeras hipótesis de la catástrofe

La compañía aérea fue la primera en hablar de catrástrofe aérea y dijo que "hay pocas esperanzas de encontrar supervivientes" por el tiempo que ha pasado desde que se perdió el contacto. Las últimas noticias que tienen del avión fueron tres horas y media después de su despegue, cuando se informó a la torre de control de que habían sufrido "un fallo en el circuito eléctrico después de atravesar una zona de turbulencias".

Según el director general de Air France, Pierre-Henri Gourgeon, “estamos ante una catástrofe aérea” y ha precisado a la prensa que el avión contactó por radio a las 3:33 horas, cerca de Senegal, y emitió un mensaje automático hacia las 4:14 horas en el que alertaba de un cortocircuito "en una zona alejada de la costa". La hipótesis "más probable", según el director de comunicación de Air France, es que el aparato "fuese fulminado por un rayo", lo que habría provocado la avería.

La compañía aérea ha informado de que había 12 miembros de la tripulación y 216 pasajeros, entre los que se encontraban un bebé, siete menores, 82 mujeres y 126 hombres, y ha abierto un centro de información en el aeropuerto y un teléfono para los familiares: 0800 800 812 para las llamadas desde Francia y +33 1 57 02 10 55 para los que llamen desde el extranjero. El presidente Nicolás Sarkozy ha creado un gabinete de crisis para utilizar todos los medios necesarios para encontrar el Airbus 330 cuanto antes y ofrecer ayuda psicológica a los familiares de los pasajeros.

El Ministro del Interior, Michèle Alliot-Marie, aseguró que por las horas que pasaron desde que el avión despegó de Río de Janeiro era imposible que continuara en el aire, ya que si se hubiese dado el caso, se habría quedado sin combustible. Además, las posibilidades de una avería en el sistema de comunicación del avión son nulas, pues aunque así fuera seguiría siendo visible en los radares, por lo que la posibilidad de  una catástrofe aérea tomaba más peso a cada minuto que pasaba. También quedó completamente descartado el secuestro y creen que el aparato podría encontrarse frente a las costas africanas, por lo que las autoridades de Brasil y Senegal están colaborando en la búsqueda del fuselaje, aunque el Gobierno francés ha señalado que existen "pocas esperanzas" de localizar el avión.

Air France también ha explicado que el avión desaparecido tenía un total de 18.870 horas de vuelo, entró en servicio el 18 de abril de 2005 y su última revisión de mantenimiento en hangar tuvo lugar el 16 de abril pasado. El comandante del aparato, según la compañía aérea francesa, tenía una experiencia de 11.000 horas de vuelo y ya había volado 1.700 horas en aparatos Airbus A330 y A340.

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