Un hombre que perdió el 80 por ciento de su cara en un accidente, muestra su nuevo rostro tras un exitoso trasplante en Estados Unidos

El segundo hombre que ha recibido un trasplante de cara se presenta ante los medios y espera recuperar su 'vida normal'

James Maki, un estadounidense de 59 años, llevaba cuatro sin salir de casa. Permanecía encerrado hasta que el pasado 9 de abril por fin consiguió someterse a un trasplante de cara. Y es que Maki había perdido el 80 por ciento de su rostro tras un aparatoso accidente en el que cayó a las vías del metro de Boston. Recuperado tras la delicada intervención, Maki ha decidido enseñar su unevo rostro al mundo entero y ha ofrecido una rueda de prensa en el hospital Brigham and Women's Hospital de Boston (Massachusetts).

Maki perdió su nariz, el labio superior, las mejillas, el paladar, varios músculos y algunos nervios como consecuencia del accidente. Lo pero de todo vino después: el rechazo que sentía por parte de la gente, que al verlo, retrocedía.

Una sofisticada intervención que ha resultado todo un éxito y por ello, Maki ha querido reaparecer con su nueva cara. Hasta ahora, ha permanecido recuperándose en el hospital y aunque aún permanece algo hinchada y necesitará alguna intervención adicional, Maki está satisfecho y espera volver a tener “una vida normal”. Para ello necesitará también la ayuda de psiquiatras especializados.

Visiblemente satisfecho por el éxito de la operación, Maki se ha dirigido a los médicos, asgurando: "No me puedo creer que me hayan hecho tan parecido a como era".

Una historia de generosidad
Todo un equipo de médicos trabajó sin descanso durante 17 horas para reconstruir el 80 por ciento del rostro de Maki, bajo la dirección del doctor Bohdan Pomahac.

Durante la comparecencia ante los medios, Pomahac ha desvelado la identidad del donante, un hombre de la misma edad y color de piel de Maki, llamado Joseph Helfgot. Y lo ha hecho para agradecer a la viuda de Helfgot, Susan, presente en la sala, su generosidad y su apoyo.

Este no es un procedimiento habitual, ya que por norma general, los datos del donante son estrictamente confidenciales y ni siquiera el que recibe el órgano conoce su identidad. Pero la historia del matrimonio Helfgot es todo un ejemplo de valentía y solidaridad digna de contar. Su mujer, consciente de lo que supone para una persona la espera de un órgano, decidió contar la historia con el fin de animar a la gente a hacerse donante de órganos. Joseph Helfgot murió el pasado 5 de abril durante una operación de trasplante de corazón en Boston. Y tras la operación, la coordinadora de servicios sociales del hospital, preguntó a Susan: "Joseph no firmó para esto pero, ¿qué le parecería que él pudiese hacer sonreír, masticar, respirar o tragar normalmente a alguien; ir a un restaurante, ser una persona normal?". Convencida y generosa, Susan accedió. “Es una decisión dolorosa y que requiere mucha fuerza", añadió en declaraciones al periódico The Boston Globe.

El segundo caso en Estados Unidos
Esta es la segunda operación de trasplante de rostro llevada a cabo en Estados Unidos. El pasado diciembre, Connie Culp recuperó el 80 por ciento de su cara gracias a una intervención en Clínica Cleveland (Ohio). Culp había perdido su rostro tras recibir un disparo de su marido.

Pero la primera operación de esta magnitud se llevó a cabo en Francia en 2005. Isabelle Dinoire, una mujer que había sido atacada por su perro, fue la primera persona del mundo en recibir un trasplante de este tipo, y hoy por hoy, puede hacer una vida prácticamente normal.

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