Una pareja de neozelandeses recibe por error cuatro millones y medio de euros de su banco y se da a la fuga

La Interpol ha emitido una orden internacional de búsqueda para dar con los dos millonarios por sorpresa

¿Se imaginan recibir, de golpe y por sorpresa, varios millones de euros en su cuenta bancaria? Increíble pero cierto, esto le ha pasado a una pareja en Nueva Zelanda, que vio cómo de la noche a la mañana sus ingresos aumentaban en cuatro millones y medio de euros. Aparte de los datos que las autoridades han hecho públicos, poco más se sabe de estos dos “afortunados” e improvisados fugitivos.

Todo ocurrió el pasado día 5 de mayo, según informa la prensa local. La pareja era propietaria de una gasolinera en Rotorua, una ciudad al norte del país. Pidieron un préstamo de 4,365.13 euros (10.000 dólares neozelandeses) al Westpac Bank y todos podemos imaginar cuál fue su sorpresa al comprobar que el banco les había ingresado mil veces esa cantidad. Recibieron la nada desdeñable cantidad de 4,550,585.21 euros. La tentación debió de ser demasiado grande: retiraron el dinero y se dieron a la fuga.

Un robo en toda regla
Westpac considera la “hazaña” un robo, ya que, según ha informado el portavoz del banco, Craig Dowling, se concedió la elevada cantidad "debido a un error humano", que convirtió a la pareja en millonarios accidentales. En un comunicado, la entidad ha declarado “perseguir una terrible acción criminal para recuperar la suma del dinero robado”, ya que consideran como tal el hecho de que alguien disponga de un dinero sabiendo que no es suyo.

El detective David Harvey ha confirmado que la pareja huyó tras retirar parte del dinero y que es muy probable que haya salido del país, por lo que la policía neozelandesa decidió contactar con la Interpol y hacer pública una búsqueda internacional.

De la gasolinera a la fuga
Si bien las autoridades no han dado a conocer la identidad de los misteriosos “nuevos ricos”, la prensa neozelandesa ha adelantado más información. El periódico The New Zealand Herald asegura hoy que los fugitivos son Leo Gao y su novia australiana Cara Young.

Ambos trabajaban en una gasolinera de la localidad, y nada hizo presagiar los acontecimientos hasta el día 8 de mayo. Hasta aquel día estuvo abierta al público, pero desde entonces permanece cerrada. Un cartel en la puerta informaba de que estaban "a la espera de suministros", pero ninguno de los dos apareció por el lugar. Tania Davis, una vecina de la localidad, aseguró al periódico que los repuestos llegaron, y que comenzaron a apilarse frente a la puerta. Algo extrañados, algunos clientes cogieron algunos artículos y periódicos, y una vez destapado el escándalo, la compañía ha retirado las reservas de fuel de la estación.

Así pues, los fugitivos emprendieron una inesperada huida, dejando tan solo esa nota frente a su gasolinera. Los medios apuntan que podrían haber volado a China o a Corea, pero la verdad es que su paradero es desconocido. Según las autoridades, la investigación “llevará un tiempo”.

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