Greenpeace asegura que España es el país más afectado por el cambio climático de toda la Unión Europea

La organización ha pedido al Gobierno 2.700 millones de euros para luchar contra los efectos del cambio climático

Greenpeace ha puesto la voz de alarma sobre los efectos que está teniendo el cambio climático en España. A través de su estudio “La crisis del clima” advierte que nuestro país es el más afectado por el calentamiento global de toda la Unión Europea.

La organización quiere dejar claro que el cambio climático no es una predicción sino “un fenómeno real” y que sus impactos “ya están dejándose notar en nuestro país”.

Aumento “peligroso” de las temperaturas
El informe, que recoge evidencias del impacto del cambio climático en España, concluye que "es uno de los países más vulnerables al cambio climático de toda la Unión Europea". En nuestro país, la temperatura aumentó 1,5 grados en el último siglo, un dato que "supera ampliamente la media del continente (0,95ºC) y representa más del doble de la media mundial (0,74ºC)".

España ha vivido desde hace años un progresivo aumento de las temperaturas. El más caluroso de los últimos cincuenta años fue el 2006, cuando la anomalía media de las temperaturas experimentó un gran aumento. Los otros cuatro años más cálidos en España han sido 1995, 1997, 2003 y 1993, según los últimos datos registrados por la Agencia Estatal de Meteorología en 2008.

Este aumento ha sido generalizado en todo el mundo: más de dos grados centígrados en este siglo. Según la organización, para evitar el aumento "peligroso" de temperaturas las emisiones de CO2 han de llegar a su pico en 2015, y después descender rápidamente hasta niveles lo más cercanos a cero posible. Para ello, según la asociación, los países desarrollados deben reducir sus emisiones como mínimo un 40 por ciento para el año 2020, y que los países en vías de desarrollo también contribuyan a este esfuerzo global.

El informe asegura que el cambio climático es una realidad “que aún estamos a tiempo de combatir” pero que hay que afrontarlo cuanto antes. Y lanza un mensaje alentador: “Podemos detener el avance de este fenómeno”.

Un clima muy agresivo
“El sur de la península cada vez va a parecerse más a África y el norte a la zona mediterránea”, asegura la organización ecologista, “con el impacto que esto conlleva en la flora y fauna”. Según se desprende del estudio, muchas especies ven amenazada su supervivencia, bien por problemas reproductivos, bien porque han de migrar a otras zonas en busca del clima que necesitan.

Uno de los problemas que pone de manifiesto el informe es el efecto pernicioso sobre el nivel del mar. Las zonas más vulnerables a la subida de las aguas en las costas son el norte de la Península, donde se ha registrado un aumento de entre 2 y 3 milímetros al año en la segunda mitad del sigo XX, y también las Islas Canarias.

Asimismo, las lluvias son cada vez más escasas e irregulares, y las zonas más afectadas son el Cantábrico y el sur de la Península. Estas zonas costeras se enfrentan, también, a la erosión y al retroceso de las playas.

Otro de los principales problemas es el de la desertificación. Greenpeace advierte que, además de sufrir fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías y catástrofes naturales, nuestro país es en Europa, uno de los que cuenta "con mayor mortalidad relacionada con el calor y uno de los principales emplazamientos del continente en cuanto a grandes incendios forestales".

Efectos en la salud
"El cambio climático no sólo afectará al medio natural, sino que también podría causar estragos en la salud humana con aumentos de la morbilidad debidos a las olas de calor, alergias, o la visión de nuevos vectores de aparición de enfermedades infecciosas y parasitarias", añade el informe.

Además, advierte que algunas enfermedades respiratorias o cardíacas y alergias ya se han visto agravadas como consecuencia de las alteraciones que está sufriendo nuestro clima y con él, nuestro entorno.

Un círculo vicioso
Este estudio revela además, impactos "evidentes" en algunos sectores de la producción: el sur de la Península tiene una tendencia a la "africanización" y el norte del país una "mediterranización". Estos fenómenos tienen consecuencias que afectan "seriamente" a los cultivos del país.

Para paliar estos efectos, la organización ha solicitado al Gobierno una inversión de 2.700 millones de euros y un compromiso firme para reducir las emisiones de gases. Y aseguran: “Es el momento de que nuestros líderes políticos demuestren que no sólo son capaces de liderar el mundo, sino también de protegerlo. El momento de la verdad ha llegado y el futuro del planeta está en sus manos.”

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