Un nuevo juicio millonario arranca en Londres

La multimillonaria alemana Katrin Radmacher, intentará evitar el pago a su ex marido, de parte de su fortuna

Los divorcios suculentos, parecen estar de moda en la actualidad. La última en apuntarse a la lista de divorcios millonarios es la alemana Katrin Radmacher, con una fortuna estimada en 114 millones de euros. La alemana, de 39 años de edad, se casó en 1998, con el entonces banquero Nicolás Granatino. Un hombre de negocios de la City londinense que trabajaba para el banco estadounidense JP Morgan. Tras once años de matrimonio, Katrin pretende no tener que pagarle nada a su todavía marido, alegando, entre otras razones, que él no es millonario, porque no ha querido. Un dato curioso al respecto que revela la millonaria alemana es que su marido, ganaba 365.000 euros al año cuando se casaron y que dejó su empleo él mismo porque quería terminar un doctorado en biotecnología en la Universidad de Oxford.

Por su lado, Granatito le pide a su mujer, 10 millones de euros por el divorcio mientras que en una primer fallo, el Tribunal Superior de Londres, le ha asignado la generosa cantidad de 6,5 millones de euros. La alemana, se ha negado a pagar ambas indemnizaciones y ha contratado para que la defienda en el juicio a Fiona Schackleton, una de las letradas más famosas de Inglaterra, especializada en divorcios millonarios. Entre otras personalidades, Fiona, defendió a Paul McCartney cuando se separó de Heather Mills o al Príncipe Andrés cuando se separó de Sarah Ferguson.

La novedad en este caso, y que puede marcar precedentes, es que el matrimonio entre Katrin Radmacher y Nicolás Granatito tienen firmado un contrato prenupcial por el que de separarse, no tendrían que pagar ni un euro al cónyuge. El tribunal británico, ha alegado que el acuerdo es sólo válido en Alemania y Francia, con lo que si la sentencia resulta a favor de Granatino, habrá que firmar acuerdos prenupciales a nivel mundial y universal, no vaya a ser que en Marte te puedan declarar “fuera de jurisdicción”. La razón que apela el tribunal, es que cuando se casó la pareja, se instalaron a vivir en el Reino Unido, con lo que se aplicarán las leyes británicas en tal caso.

Esperaremos a la sentencia del Tribunal Superior de Londres para saber si el dinero de la multimillonaria alemana está a salvo en la isla británica.

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